La película nos cuenta la historia de Coraline, una niña que, al dia siguiente de mudarse a su nueva casa, explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece de ellas se pueden abrir con normlidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante.
Quizá el binomio Selick/Gaiman sea de los más acertados que se han dado nunca entre autor original/adaptador: el mundo onírico-fantástico de Gaiman es llevado a imágenes por un artesano cinematográfico experto en la materia, que además de hacerse cargo de la ya nombrada Pesadilla antes de Navidad también se atrevió, con bastante éxito, a adaptar al cine la novela de Roald Dahl James y el melocotón gigante. Es por ello, que el tono y la narrativa de este filme son bastante acertados, a pesar de contar (quizá ya desde el libro original) con una cantidad excesiva de acción que hace que a 10 minutos del final tu percepción se aturulle y solo quieras que se resuelva todo el entuerto, sin más, es, sin duda, una de las cintas de la temporada.
A pesar de ese minúsculo detalle, que para algunos supondrá una emoción tremenda, el resto del filme camina entre la comedia negra y el drama infantil, acompañado por un contexto sórdido y lúgubre que dan carta blanca para que Selick se ponga las botas y cree unos entornos fantásticos y un diseño de personajes paródico-crítico. Además, estos personajes, doblados en la versión original por afamadas voces de la talla de Dakota Fanning o Teri Hatcher, aunque más concretamente los secundarios, rozan lo grotesco y lo desopilante a partes iguales dando lugar a situaciones cómicas e inquietantes.
En el terreno 3D, resulta de una exquisita sencillez y efectismo su uso, dotando a la película de una hiperrealidad que juega muy a favor de la historia, dando profundidades y relieves a un mundo de contrastes y formas. En definitiva, un nuevo hito en la animación stop-motion, y desde luego, otro tanto más que apuntar a Selick, que ha creado, sin dudarlo, una de las cintas de animación de la temporada, y probablemente de la década.
Podréis ver Los Mundos de Coraline a partir de hoy mismo en los mejores cines, y, donde sea posible, también en salas 3D.

Sin comentarios todavía