Como si de una novela de Saramago se tratara, los personajes de Auteuil y Darroussin carecen de nombre, y se llamarán entre ellos por los respectivos apodos que se dan: Dupinceau (Del Pincel) y Dujardin (Del Jardín). El primero es un pintor que tras haberse dado a conocer en París, regresa a su pueblo natal en la Francia profunda para instalarse en la casa donde pasó su infancia.
El segundo es, será, el jardinero escogido para cuidar del terreno que rodea al edificio. A partir de ahí, el cuadro, con toques impresionistas, que cada uno dibuja de su vida para el otro. Conoceremos a un pintor a punto de divorciarse, que no acaba de llevarse bien con su familia y a quien sus conquistas no se toman muy en serio. El jardinero es un hombre tranquilo, con un mundo mucho más cerrado que pivota entorno su mujer y a una rutina estricta que el pintor no alcanza a comprender...
Conversaciones con mi jardinero es, en un noventa por ciento, Auteuil y Darroussin, puesto que el guión y todo lo demás es una sencilla autopista por donde dejar pasar a los dos tanques.
Valoración-7

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el jueves, 07 de agosto