Antes de empezar el rodaje, el director ya aseguró que quería tener la película lista para estrenarla durante el festival de Cannes. El problema es que el rodaje empezó a finales del año pasado, con lo que sólo ha tenido 5 meses para terminarla. Y si 5 meses ya son pocos para cualquier director (menos Clint Eastwood) para Tarantino 5 meses son una verdadera minucia. Este ha sido el mayor problema que a tenido el tito Quentin, pues con algo más de tiempo la película hubiese estado a la altura de Reservoir Dogs e incluso de Pulp Fiction (ganadora de la palma de Oro en Cannes hace ya 15 años). No logro entender como Tarantino ha caído en este juego maquiavélico y perverso dirigido por las productoras, que marcan fechas de estreno imposibles. Pero todos sabemos que Tarantino es de los pocos que puede hacer lo que le de la gana, cosa que me lleva a pensar que él solito se ha metido en este berenjenal. ¡Quentin! ¡Nadie te obligaba a estrenar el film en Cannes este mismo año!
Después de la proyección de la película de Brad Pitt el público la aplaudió con unos aplausos fríos, distantes y de cortesía. Mala señal para una película que aspiraba conseguir la Palma de Oro, segunda para el director. La mayoría de críticos, después de la proyección, coincidieron en decir que no era una mala película, pero que era, sin duda, la peor del director hasta la fecha. Muchos también se quejaron de los diálogos del genio americano que, con el paso de los años, se han convertido en la única razón de ser de sus películas. Los diálogos que nos maravillaron en Pulp Fiction se han convertido en estiradas conversaciones que no tienen un rumbo concreto, y que se alargan mucho más de la cuenta. Tarnatino ha perdido su gracia…
Sin embargo, muchos también coincidían en decir que ha nacido un nuevo Tarantino. “Despiporre, disparate y delirante”, así catalogaron el nuevo cine de Tarantino que, de momento, aún debe encontrar su lugar en la industria y acabar de pulir su nuevo estilo.
A resumidas cuentas, Inglorious Basterds no es una mala película, pero está faltada de ritmo, la historia flojea y no tiene la chipa de las producciones Tarantinianas. Aún así, este film demuestras que Tarantino ha madurado, y que ahora empieza una nueva era dentro de la filmografia del director. Esperemos que su próximo film confirme este cambio de estilo y lo vuelva a encumbrar como el director de culto que es. De momento, y para acabar, deciros que en la rueda de prensa, Quentin, confesó que el guión de la segunda parte de Inglorious Basterds ya está muy avanzado. Sólo espero que no la quiera estrenar antes de la cuenta, y que se tome su tiempo para rodarla. ¡Tarantino por favor! ¡No caigas en los tópicos del cine!

2 Comentarios
Dragomir comentó
el viernes, 22 de mayoMara comentó
el lunes, 25 de mayo