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Críticas cine :: Miss Marzo

Críticas cine :: Miss Marzo

A veces a uno le falla la intuición. A mi me pasó esta semana. Podía ir a la preestrena de “Miss Marzo” o a la de “Te Quiero, Tío”, por motivos de horario (y de extrema vagueria) me decidí por Miss Marzo. Cuando llegué al cine, con el tiempo justo como siempre, el recepcionista me dijo que estaba solo en la sala. No me preocupé demasiado, pensé que ya llegarían otros críticos, los de siempre vaya. Fueron pasando los minutos y no llegaba nadie. Yo, sentado en medio de la sala, completamente solo, me iba girando de vez en cuando para ver si entraba alguien. De repente se abrió la puerta, “bien” exclamó mi interior. Pero no, no era un crítico, era el responsable del cine. Me preguntó si vendría alguien más. Le contesté que por mi parte no iba a venir nadie más y que no tenía ni idea de sí vendría algún que otro crítico. Me dijo que debíamos empezar con la película. Le dije que adelante, al fin y al cabo, estar sólo al cine es todo un gozo… 2 horas después entendí porqué no había venido nadie…

Miss Marzo es la típica comedia juvenil, mezclada con las históricas Road Movies, que bebe directamente de películas como American Pie o Viaje de Pirados. El film está protagonizado por dos jóvenes, uno obsesionado con el porno y la revista Palyboy, y otro conservador y cristiano que cree que no debe tener relaciones hasta que se case. Éste último tiene novia, un chica guapa e inteligente que “respeta” su decisión. Pero en la (típica) fiesta de final de curso, el amigo (Tucker) convence a Eugene para que haga el amor con su novia. Para intentar que la cosa sea más fácil, deciden tomarse unos chupitos. Eugene, que además de virgen es (era) abstemio, pilla una cogorza descomunal. Tanto que, cuando va a subir las escaleras en busca de sexo, se cae al sótano. A causa del golpe se queda en coma 4 años. Cuando despierta, su amigo Tucker le pone al día de la situación. Su padre lo ha abandonado, está solo en el mundo, no tiene estudios, no puede controlar su esfínter y, lo peor de todo, la que era su novia se ha convertido en una chica Playboy. Ambos deciden ir a buscar a Cindi (la exnovia) en la mismísima Mansión Playboy, a la otra punta del estado.

Como ya he dicho al principio de la crítica, la película no deja de ser la típica comedia juvenil. Estudiantes borrachos, chicas guapas, obscenidades, secundario tonto, cruzar estados unidos… Los típicos clichés del cine juvenil están todos presentes en éste film. Pensaréis que, teniendo todo lo que os he comentado, la película tiene que ser buena por narices. Pues no. La película es horrorosa a más no poder. Las bromas son simples y previsibles, los personajes no tienen carisma, hay un abuso constante de las bromas escatológicas y obscenas (si algo no funciona que el personaje se tire un pedo) y el desenlace se ve venir nada más empezar el film.

La película está faltada de ritmo, y los acontecimientos se suceden sin ningún tipo de lógica. El McGuffin de Hitchcock (excusa para que los protagonistas actúen) no existe, y en todo momento tienes la sensación de que los personajes hacen sólo lo que les manda el director. O séase, en ningún momento te pones en la piel de los protagonistas, un grave lastre para cualquier film. En ningún momento la película funciona y como eso el director lo sabe, decide poner los típicos recursos para dar más gancho al producto. ¿Qué recursos? Pues un rapero negro con humor facilón (que se hace llamar Pollacaballo.com) y unas lesbianas que no pueden parar de sobarse y exhibirse. El personaje del rapero es cierto que pone cierta gracia al film, pero su figura no se aprovecha lo suficiente. Y las lesbianas pues… cumplen con su función, poner calientes a los espectadores masculinos con agne y cuenta en Sexole. Además, también está la novia de Tucker (el amigo) que les persigue por allá donde van con tal de vengarse de su novio. Esa historia, que podría haber dado muy buenos momentos, no se explota lo suficiente, y en ningún momento sabremos como se lo hace para poder seguirlos. Un desastre…

Al final, como es previsible nada más empezar (no creo que desvele nada), consiguen llegar a la maldita mansión Playboy. Pero no sólo llegan ellos, llega la novia de Tucker, Pollacaballo.com y los Bomberos malos que desean su muerte (aquí nada tiene sentido). No desvelaré el final y lo que pasa con Eugene y su novia (que al fin y al cabo es lo de menos pues todos sabemos que acabaran juntos). En un final precipitado y rigurosamente mal hecho, hace su aparición el veterano Hugh Heffner. Director de Playboy en la vida real. La verdad es que no consigo entender como ese hombre, con todo el dinero y glamour que tiene, ha aceptado participar en dicho film, pero sin miedo a equivocarme puedo deciros que su actuación es la mejor. Y eso que no es actor, así que imaginaros a que nivel está el elenco actoral. Un par de sorpresas sin sentido al final, más bromas escatológicas y todos fueron felices y comieron perdices.

Miss Marzo es una película juvenil. Pero dentro de este sobreexplotado género, estaría en las últimas posiciones. El film no aporta nada al género, abusa de las bromas tontas y escatológicas, los personajes no tienen chispa, el guión brilla por su ausencia y las excusas para que los personajes actúen son nulas y ridículas. Sólo las escenas dónde participa Hugh se salvan de la quema. Una película totalmente prescindible, que no recomiendo a los jóvenes y mucho menos al público adulto. Una perdida de tiempo. Ahora entiendo porque estaba solo en la sala…

Escrito por Aleix Caballeria el 12 junio, 2009 | ningún comentario
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