Criticas

El Canguro

Otra comedia de Jonah Hill en menos de una semana en lo que se trata de otra pésima idea de las distribuidoras españolas. Tras Infiltrados en clase (una divertida comedia bastante alejada del arquetipo de comedia salvaje de la factoría Apatow), nos llega El Canguro, película que, curiosamente, se estrenó mucho antes en Estados Unidos que la de la semana pasada (no hay más que ver el estado físico de Jonah para corroborarlo).

Nos llega, además, de la mano de David Gordon Green, director de la fallida Superfumados (Pineapple Express), la divertida Caballeros, princesas y otras bestias (Your Highness) y la excelente serie Eastbound & Down. Con él a los mandos y Jonah Hill como protagonista podíamos esperar un producto similar, para bien o para mal, al de las producciones mentadas. Y en este caso ha sido para mal.

Si Infiltrados en clase optaba por suavizar levemente el tono hardcore de este tipo de producciones para enfatizar en situaciones ingeniosas y aportando cierto carisma a la cinta, El Canguro se decanta por todo lo contrario. Aquí vamos a tener obscenidades a machete y humor negro por doquier, pero careciendo por completo de cualquier atisbo de ingenio. El error más grave que puede cometer una comedia es el de no hacer reír. Pues bien, aquí nos reiremos en dos o tres ocasiones durante todo el filme.

No me malinterpretéis, El Canguro es una película entretenida: Jonah Hill hace de Jonah Hill, Sam Rockwell anima un poco la función y los niños pequeños que acompañan al protagonista aportan algún que otro momento divertido (a destacar la pequeña Landry Bender). El problema es que, teniendo tantas posibilidades y un argumento que te da carta blanca para pasarte de la raya -Un irresponsable canguro acaba metiéndose en un berenjenal con un peligroso narcotraficante estando a cargo de tres niños-, acabes escribiendo un guión que, al igual que pasaba en Pineapple Express, tiene mucho salvajismo y mucho humor negro pero muy pocas situaciones realmente graciosas. Brian Gatewood y Alessandro Tanaka tienen el honor de haber escrito uno de los guiones menos inspirados que he visto en una película de este género.

Por lo demás, David Gordon Green era el director idóneo para este proyecto. Casi nada que objetar. Sabe darle a la película su toque particular con esos pequeños ejercicios de estilo que también son una de las señas de identidad de su Eastbound & Down. Aún con esto, el guión es lo más importante en una comedia, y aquí hace aguas por todas partes. Mucho pene, mucha teta, mucho disparo, mucha droga, mucho salvajismo, pero unos gags descafeinadísimos con apenas algún que otro momento salvable (véase la conversación sincera entre Noah y Slater, que en cierto modo es brillante).

Es entretenida, sí. Pero no mucho más que leer la etiqueta del champú cuando estás en el retrete. No es una mala película, pero tampoco es especialmente buena y hay alternativas mil veces mejores que -curiosamente- comparten cartelera.

Escrito por Juan Carlos Ferrer Aranda el 24 mayo, 2012 | ningún comentario
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