Criticas

El Dictador

Después de tres películas (Ali G Indahouse, Borat y Brüno) basadas en sus aclamados personajes televisivos, el británico Sacha Baron Cohen (inglés tenía que ser) vuelve a ponerse manos a la obra con El Dictador, una nueva comedia negra marca de la casa, dirigida por su ya habitual colaborador Larry Charles. Esta vez, como el nombre de la cinta indica, poniéndose en la piel de Aladeen, el malvado dictador del (ficticio) Wadiya. El punto de partida no podía ser más prometedor.

Lo primero que deberían saber algunos espectadores es que, en esta ocasión, se ha dejado de lado el estilo documental de sus las dos últimas películas de Sacha y que nos encontramos ante una película 100% guionizada y ficticia. Nada que no se sepa viendo un par de tráilers, pero aviso por si acaso. Se puede decir que ha vuelto al estilo de Ali G Anda Suelto, aunque me atrevería a decir El Dictador recuerda muchísimo más a Zohan, licencia para peinar que a sus anteriores trabajos. Por suerte, conserva el humor negro y la mala leche que le caracteriza.

Y es que, sin duda alguna, El Dictador es la peor película de Sacha. Pero eso no significa que sea mala, sino que la ha hecho sin ningún tipo de pretensión. Que no os engañen, esto no es una sátira política, ni esta cinta tiene intención alguna de servir como crítica social. Ni por asomo. Esto es una película chorra donde el bueno de Sacha se lo pasa en grande sodomizando todos y cada uno de los temas tabú que os podáis imaginar (la escena del parto hizo que me llevara las manos a la cabeza). Nada que tomarse en serio, insisto, prueba de ello la horrenda caracterización del personaje principal (esa barba).

La historia de la película está totalmente al servicio de los gags, y generalmente eso es malo, pero cuando el 70% de éstos funcionan, tampoco hay por qué quejarse (muchos de ellos quizá sobran, pero tampoco molestan). Y, como no podía ser de otro modo, los cientos de gags que componen la película están basados en ejecuciones, penes, terrorismo, machismo, excrementos, y algunos simpáticos chascarrillos sobre personajillos políticos de actualidad (no os perdáis a quién está dedicada la película). Abstenerse personas muy sensibles porque lo van a pasar ligeramente mal, el film es cafre como él solo, avisados quedáis.

De los personajes secundarios poco puedo decir. Están ahí porque tienen que estar, pero la estrella de la función es Sacha, que pensándolo fríamente no deja de estar interpretando a Borat otra vez pero con un disfraz de dictador. Tenemos a una afeadísima Anna Faris cuyo papel cae simpático pero poco más, a John C. Reilly que pasaba por ahí y a un Ben Kingsley que me da que no tenía mucha idea de dónde se estaba metiendo (aunque bien es verdad que Sacha siempre ha sabido rodearse de actores de primera). Eso sí, hay unos cuantos cameos de famosos que a más de uno harán estallar en carcajadas (alguno destripado en el tráiler, por desgracia, pero se guardan algunas sorpresillas bajo la manga).

¿Es El Dictador una buena película? No, ni tiene intención de serlo. ¿Está a la altura de Borat o Brüno? Ni se le acerca. ¿Es rematadamente divertida? Sí. ¿Te arrepentirás de haberla visto? Sólo si tienes un sentido del buen gusto demasiado desarrollado. Si te van el humor negro, las salvajadas y la escatología a punta pala, no te lo pienses ni un segundo, ésta es tu película. Ahora bien, tampoco busquemos mucho más que rascar, porque no lo hay.

Escrito por Juan Carlos Ferrer Aranda el 10 julio, 2012 | ningún comentario
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