Criticas
El irlandés

Quizá Hollywood haya comprado los derechos de “Torrente: el brazo tonto de la ley”(1998) para hacer un remake en clave yanqui, pero es una inversión que no le hace falta realizar a la industria cinematográfica irlandesa, porque ya tienen “El irlandés”(2011).
Y no, claro, esta cinta dirigida por John Michael McDonagh no tiene a un protagonista tan autóctonamente garbancero como José Luis Torrente, pero tiene al sargento Gerry Boyle (inmenso Brendan Gleeson) haciendo gala de su infinito y muy irish sarcasmo e ironía, así como de una mezcla de lagunas sociales, inconsciencia y atrevimiento en su actitud, que, como dice el oficial del FBI que le acompaña a lo largo de su misión conjunta, no se sabe “si es un imbécil absoluto, o un genio absoluto”. Pero, no, el mérito es que, no sólo oscila entre ambos polos sin pisar ninguno de ellos, sino que también muestra actitudes menos simpáticas (comentarios racistas), evitando el perfil de antihéroe impecable.
Es, precisamente, la desmitificación humorística de todo los clichés del género policíaco (uso de contraseñas, seriedad y preocupación del ‘héroe’ tras las amenazas del poderoso ‘villano’, frases épicas en los últimos suspiros antes de morir, etc.), junto a su desvergonzado e inaudito cafrerío verbal (todos la salvaje sorna con el agente del FBI acerca del asesinato de niños y mujeres por parte de su organización, por ejemplo) lo que hace de esta cinta un divertimento de alto nivel, que no deja palo erguido sobre la ignorancia que pulula en el pueblo irlandés donde transcurre la historia (generalizar como rumana a una chica de los Balcanes, y destacar que Croacia “tiene futbolistas muy buenos”) y en sus visitantes (desconocer que en Irlanda se habla el gaélico; ciertas actitudes de un ayudante estadounidense), plasma la mala leche mutua, según la nacionalidad de cada personaje, entre los países de las Islas (sobretodo hacia Inglaterra, pero la sentencia más lapidaria se la lleva Gales: “ah, no sabía que existían galeses interesantes”) o entre provincias y capital (esa, digamos, generalización sobre la falta de honorabilidad de las dublinesas), y, por otro lado, no renuncia a algún que otro atisbo de nostalgia (ese cuadro con la fotografía de unos felices bañistas lanzándose al agua desde la torre del muelle donde narcotraficantes y policías quedan para pagar/recibir el soborno), ni a autoguiños (se menciona la figura de Ned Kelly, y McDonagh fue guionista de su biopic cinematográfico).
Sin embargo, y debido a la apuesta por la frontalidad que parece hacer la película, aún choca más comprobar que los mafiosos sí que caen en los tópicos (el sádico y loco; el honesto, melancólico, y hastiado de su situación -de largo, lo peor de la cinta-; el práctico, cínico, nada sentimental), además de ser casi de opereta, y la deriva emotiva (eso sí, sin caer en la solemnidad) que toma el film en su tramo final, si bien es cierto que, en momentos concretos, el sarcasmo de algunas conversaciones, quizá por abuso, resulta poco creíble, demasiado orquestado.
En general, no obstante, no dudéis que “El irlandés” es una de las apuestas más seguras de entretenimiento que podéis realizar delante de los carteles de un multisalas este verano. Si tenéis sentido del humor.
(fuente imagen: Movievortex)
Etiquetas: el irlandes, john michael mcdonagh, Criticas