‘un amour de jeunesse’
Un amour de jeunesse

Precisión y rigurosidad. Dos preceptos cinematográficos imprescindibles para que una historia cotidiana transmita, valga la redundancia, cotidianidad, pero que, a su vez, necesitan ser, más por intuición y clarividencia que con técnica, hábilmente moldeados para que la emoción pueda filtrarse por las secuencias de la película de turno, y así sea reconocible la, paradójicamente, usualmente imperceptible, por discreta, singularidad de la vida, sin faltar a la verdad, o, al menos, a lo creíble.