Criticas
Project X

“Del productor Todd Phillips, director de Resacón en Las Vegas…”, así se nos intenta vender la película que hoy nos ocupa. Se entiende que algunas películas se promocionen con el nombre de su director si éste es el de alguna película exitosa. También resulta comprensible cuando se hace lo propio en el caso de los guionistas. Pero cuando el principal reclamo de una película son sus productores, es que la cosa no pinta para nada bien.
Project X es el debut cinematográfico del director Nima Nourizadeh, y pretendía ser un cruce entre El Proyecto de la Bruja de Blair (por aquello de utilizar el quemadísimo recurso de la cámara en mano) y Supersalidos (los protagonistas son prácticamente un calco): La cinta nos cuenta la historia de tres chavales que deciden organizar una fiesta salvaje en casa de uno de ellos para celebrar su cumpleaños, promocionándola en las redes sociales como la fiesta más loca de la temporada, también grabándola para luego colgarla en la red. Pero, al final, las cosas acaban desmadrándose mucho más de lo previsto.
Dejémoslo claro desde el principio: Esto no es una comedia, es un tedioso videoclip de hora y media. Una excusa para enseñar a jovenzuelas bailando ligeras de ropa, cuando no enseñando las tetas y/o culo directamente. Hay fiesta, música a todo volumen, incidentes, sexo, alcohol, vómitos y mucho desfase. Efectivamente, hay todo el desmadre que se nos prometió e incluso más, pero se han olvidado por completo de la comedia.

El guión de Matt Drake y Michael Bacall es inexistente. Durante los veinte primeros minutos, en los que reina la calma, la película resulta bastante simpática gracias a algunos diálogos de sus protagonistas (unos desconocidos Thomas Mann, Oliver Cooper y Jonathan Daniel Brown) y algún pequeño gag pasado de vueltas (el robo al camello). Pero es empezar la fiesta y todo se viene a pique. Sorprende la prácticamente nula presencia de gags. No es que no sea graciosa, es que ni lo han intentado. El aburrimiento se apodera del espectador y no es hasta los últimos 15 minutos donde la cosa remonta el vuelo.
Eso sí, hay que reconocer que la fiesta que montan los chavales acaba resultando legendaria y que hasta yo mismo habría dado mi alma por haber estado en ella. Y cierto es que después de ésta, ningún otro film de juergas adolescentes nos sorprenderá lo más mínimo. Pero eso no justifica una película. Al final, exceptuando los últimos quince minutos, es como ver un vídeo cualquiera de de tus colegas yéndose de fiesta sin ti. Dudo que Project X sea capaz de provocar alguna reacción en el espectador que no sea la excitación sexual o la envidia. Así que, para eso, podrían habérsela ahorrado.
Hay mejores opciones en cartelera, ni os lo planteéis.
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