Criticas

Silencio de hielo

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Vivimos -con- temperaturas apropiadas para crear metáforas hablando del más esencial líquido elemento, y si se estrena en nuestro país una película titulada “Silencio de hielo”, aún invita más a jugar con los conceptos. Porque, efectivamente, hay momentos en este film dirigido por Baran bo Ordar en los que el agua juega un papel simbólico (profundización mental; secretos que quedan a la vista al derretirse del todo el olvido que los ocultaba, y hasta ¿reaccionario medio de redención?), pero la cinta en si no deja de ser un barra de hielo de la que, al final, sólo queda un hilo de su interior.

Y ese hilo es el argumental, un trama clásica de cine negro desarrollada con efectividad, alargando con pericia la intriga a lo largo del metraje. En ese sentido, “Silencio de hielo” es fiable y creible.

El problema llega a la hora de dar dimensión a la historia: la galería de personajes de siempre (policias desaliñados y estrambóticos, pero comprometidos hasta la obsesión con su trabajo; exoficiales que viven apesadumbrados por la sombra del recuerdo; jefes incompetentes que sólo quieren cerrar los casos lo más rápido posible, etc.), subtramas flojas (especialmente superficial y perezosa la del exoficial y la madre), planicie estética (que no resta en una cinta cuya enjundia está en lo narrativo, pero tampoco suma), vulgaridad formal (subrayados musicales y tremendistas escenas a cámara lenta de niños/as), y un bastante clicheístico, pese a la sociabilidad del trabajo del personaje del inquietante Ulrich Tomsen y una no del todo burda plasmación del proceso mental del interpretado por el aceptable Wotan Wilke Möhring (y que recuerda al ‘clic’ del personaje de Aina Clotet en “Elisa K”(2010)), acercamiento a la pedofilia, pasando de lo drásticamente atormentado a la fría perversidad.

Tan sólo la ambigüedad de su resolución (retorcida -y bastante inverosímil- limpieza de pruebas? terceras personas involucradas?) y una tímida pero interesante insinuación de fetichismo sexual con embarazadas le da un poco de entidad propia al film.

De esta cinta sus productores (como no!) alaban “su habilidad para usar las técnicas de Hollywood para contar una historia alemana sin sacrificar su universalidad”, pero precisamente su fijación por lo más manido del género la terminan condenando a ser un correcto thriller del montón.

(fuente imagen: SOS Moviers)

Escrito por Arnau Espinach el 24 agosto, 2012 | ningún comentario
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