Criticas
Slovenka

Eslovenia forma parte de la Unión Europea desde el año 2004, y se adhirió a la Eurozona en enero del 2007, cambiando el tólar por el euro, y, en una película que sí nos conocemos de sobras, comprobando a partir de entonces cómo se encarecería notablemente el precio de la vida tras pocos meses de disimulo. En “Slovenka”, Eslovenia preside la UE -estamos entre enero y junio del 2008, pues-, y, a nivel ciudadano, esto tan sólo se traduce en la repetida presencia de vehículos de lujo con los cristales tintados atravesando Ljubljana escoltados por policías motorizados, estilo “Bienvenido Mr. Marshall”, pero sin la tragicomedia previa.
Porque el film de Damjan Kozole es cine social de manual, con toda su galería de tiempo gris y lluvioso, descampados feos, familias desestructuradas, y heridas abiertas, pero su problema no está en caminar por un camino ya andado (he ahí todos los notables y recientes ejemplos del cine rumano), sino en su conformismo argumental, en rellenar el metraje con subtramas prescindibles y poco interesantes.
Así, la película desaprovecha una protagonista con potencial narrativo (una estudiante que se prostituye para sobrevivir en la ciudad), y la posibilidad, desde su mismo interior y ya con las ‘barbas remojadas’ por conocer los precedentes, de lanzar -más- flechas a un contexto político novedoso para el país (incluso de manera basta, como hace con el paralelismo económico-territorial que evocan las escenas de eurodiputados puteros beneficiándose a señoritas locales por un puñado de euros), dándole demasiados minutos en pista a la doble vertiente de un drama familiar, si bien que contenido, en el que se profundiza muy poco, dejando la sensación de estar contemplando algo vista mil y una veces.
De hecho, incluso renuncia a mantener presente en su historia cierta amenaza externa para el personaje principal, Aleksandra (correctamente interpretado por la desconocida Nina Ivanisin), perdiendo así la oportunidad de insuflar a su cinta una poderosa tensión psicológica que la emparejaría con la reciente y notable “Martha Marcy May Marlene”.
Entre debilidades, desintereses, y sensación de rutina cinematográfica, pues, queda diluido en la mediocridad este bienintencionado film del veterano realizador esloveno.
(fuente imagen: European Film Academy)
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