Criticas
Infiltrados en clase

Poca gente sabrá que la nueva película del gordo de Supersalidos se trata en realidad de una adaptación en clave de humor de la antigua serie ochentera 21 Jump Street (Jóvenes Policías en España), conocida por haber dado fama a un jovencísimo Johnny Deep (el que, por cierto, ahora reniega de ella). La película que hoy nos ocupa conserva a grandes rasgos la trama la serie, un departamento de policía especializado en delitos cometidos por jóvenes, y la convierte en una suerte de buddy movie protagonizada por Jonah Hill y Channing Tatum.
American Pie: El Reencuentro

Trece años después del estreno de la primera parte y nueve desde la última secuela oficial, sin contar los cuatro horribles spin-offs lanzados directamente a DVD, nos llega por fin la cuarta entrega (u octava según nuestra tolerancia a dichos spin-offs) de la saga American Pie. Hacía ya casi una década en la que poco o nada sabíamos de esos personajes que antaño nos hicieron estallar en carcajadas en tantas situaciones delirantes. Pero el tiempo ha pasado, ya no son los adolescentes que eran, ahora todos sobrepasan la treintena. ¿Hasta qué punto les ha afectado el paso del tiempo? ¿Cuánto han cambiado en todos estos años? Lo que está claro es que la mayor baza de American Pie: El Reencuentro reside en el factor nostalgia. Veamos hasta qué punto surge efecto.
Kiseki (Milagro)

Lo peor que puede pasar con “Kiseki (Milagro)” es toparse antes con su tráiler, un compendio no apto para diabéticos de imágenes -por capricho del montaje- cursis y lacrimógenas de la película acompañadas por uno de los temas de pop-rock japonés que suenan en ella, y que invitaría, si dicha prenda de ropa aún estuviera tan en boga, a calarse la gabardina hasta las cejas al pasar por delante de cualquiera de las salas de cine donde la proyecten. Cosa que no quita que estemos ante un film menor de Hirokazu Kore-eda (no tanto como su anterior “Air Doll”(2009)), pero, desde luego, bastante más simpático y tierno de lo que da a entender dicho avance.
Martha Marcy May Marlene

Igual que se dice que todo acto o comentario, por muy neutro o ajeno a explicitaciones ideológicas que sea, es politico, ya que la omisión es la forma pasiva o involuntaria de posicionarse junto a lo establecido, también se ha dicho que todo relato o historia trata sobre el amor o el desamor, sea entre seres vivos o hacia conceptos abstractos, ya que su desarrollo responde al designio de sus sentimientos, la represión de ellos, o la ausencia de ellos. Sin embargo, yo creo que, en realidad, las narraciones tratan sobre estados mentales. Hábitos, convenciones sociales, y/o conceptos morales asimilados por el público a lo largo de su vida, y que pueden ser respetados o no en la gran pantalla. Desde este punto de vista, “Martha Marcy May Marlene” es el caos, por interior, calmo.
Si quiero silbar, silbo

Me imagino todo el proceso de financiación de esta cinta como si fuera una buena película rumana. Florin Serban, director y guionista del film, se pone en contacto con Catalin Mitulescu, productor y también director de cine, para saber qué le ha parecido el guión. La conversación (en rumano, claro) es la siguiente: Mitulescu: “está bien, me gusta, es consistente e interesante, pero creo que le falta algo más impactante”. Serban: “ah, sí? bueno, no sé…¿qué me recomiendas?”. M: “pues he pensado añadir esto y esto con el protagonista en el tramo final”. S: “ya…pero es demasiado exagerado, no? No sé, no pega con el tono de la ‘peli’”. M: “a ver, eres libre de decidir lo que quieres hacer con tu guión, es una decisión personal totalmente tuya, pero sin la modificación que te he propuesto veo difícil poderte financiar la película…”.
Esto no es una película

Antes de leer esta reseña, es importante ponerse en situación: Jafar Panahi, alma, protagonista y corealizador de “Esto no es una película”, presentada en el Festival de Cannes 2011, está en su casa, cumpliendo una condena de seis años de arresto domiciliario, y veinte de inhabilitación para hacer películas, viajar al extranjero, o conceder entrevistas, por “actuar contra la seguridad nacional, y hacer propaganda contra el régimen”. Por lo tanto, el film, realizado en un sólo dia del mes de marzo del 2011 (que sería el 19, ya que en la película se celebra el Nouruz -año nuevo iraní-, y el año pasado cayó en esa fecha), cuando Panahi estaba esperando el resultado a su apelación a la sentencia -confirmada por un tribunal de Teherán siete meses después-, es casi como contemplar a un hombre y su mundo.




