Criticas
The Amazing Spider-Man

Siguiendo la estela de otros títulos como ‘Batman Begins’ o ‘El Increíble Hulk’, esta vez toca resetear al hombre araña. En el caso de Batman estaba justificado después del fiasco de ‘Batman & Robin’, en el caso de Hulk estaba justificado por los planes a gran escala de Marvel Studios con su ‘Fase 1′. Pero, ¿en el caso del arácnido? Después de dos espléndidas entregas dirigidas por Sam Raimi, llegó una controvertida tercera parte que (por culpa de un batiburrillo de villanos y un director totalmente a merced de los deseos de la productora) pese a no ser tan horrible como se nos pretende hacer creer, sí que era la peor de las tres con diferencia. Hubo planes de hacer un ‘Spider-Man 4′, repitiendo Sam Raimi y su reparto habitual, pero desde el primer momento exigió más libertad creativa a la Sony y estos se negaron rotundamente, echaron a todo el equipo a la calle en plena pre-producción y anunciaron un reboot de la franquicia.
A priori no parecía una muy buena idea. La Sony ya se cargó la saga en su momento, y lo más lógico habría sido que los derechos volvieran a Marvel y éstos pudieran enlazar las nuevas películas de Spider-Man con las de sus Vengadores (admitamos que habría sido una pasada). Pero no, la Sony no quiso deshacerse de su gallina de los huevos de oro (comprensible, por otra parte) y a poco de anunciarse que Marc Webb (’500 días juntos’) ocuparía la silla de dirección, ‘The Amazing Spider-Man’ ya era una realidad. En su momento, las primeras imágenes no eran precisamente halagüeñas: un nuevo traje verdaderamente espantoso (y con taconcitos) y un Peter Parker demasiado molón. El primer teaser trailer dejó frío a medio mundo y no fue hasta los últimos avances que la cinta empezó a despertar un poco de interés. Interés que se diluyó después del estreno de ‘Los Vengadores’, donde asumimos que nada más nos volvería a impresionar.
Pero contra todo pronóstico, nos encontramos ante una película casi notable. Un soplo de aire fresco después de la (aún caliente) versión de Raimi. El Spider-Man de Mark Webb es mucho más fiel al cómic (con sus licencias, eso sí), y se toma un poco más en serio a sí mismo (sin llegar a los niveles de seriedad del Batman de Nolan, pero tampoco siendo un cachondeo pop como ‘Los Vengadores’).
Lo que más nos preocupaba a muchos era que nos contasen otra vez lo mismo que en la versión de 2001. Ésta vuelve a ser una cinta de orígenes y nos tenemos que comer otra vez la picadura de la araña, la muerte del tío Ben, el diseño del traje… Por suerte, hay muchísimos cambios con respecto a la versión de Raimi. Los suficientes como para que nada nos suene a ya visto y no nos importe que nos vuelvan a contar una historia parecida a la que nos sabemos al dedillo. Además, en esta ocasión, los orígenes son mucho más creíbles y verosímiles que en la saga anterior. Los personajes están mucho mejor construidos y todo está mucho más argumentado (recordando también a los orígenes del murciélago en ‘Batman Begins’). Todo sigue siendo una fantasía de ciencia-ficción, pero al menos aquí todo es mucho más coherente.
Tan bien resuelta está la parte de los orígenes que, pese a que la primera escena de acción no tiene lugar hasta bien pasada la primera hora de metraje, no nos aburrimos en ningún momento. De hecho, el gran problema que tiene la cinta es que las partes en las que desarrollan a los personajes son mucho mejores que las escenas de acción. Aunque, eso sí, por fin tenemos un Spider-Man irónico y mordaz como Dios manda, vemos aquí reflejado perfectamente a ese cynical-asshole que no callaba ni debajo del agua y que chinchaba constantemente a sus adversarios. Lo malo es que Marc Webb no tiene el arte que sí tenía Sam Raimi para rodar escenas espectaculares. Sí, se nota un gran esfuerzo coreográfico en el nuevo Spider-Man (se mueve prácticamente como una araña, muy logrado), pero los combates con El Lagarto no son ni la mitad de espectaculares ni están tan elaborados como los que tuvo hace unos años con el Dr. Octopus. Webb lo intenta con todas sus fuerzas: ángulos molones, balanceos en primera persona, un uso bastante notable del 3D… Pero aún así no logra impresionar a nadie. Y es una pena.
Pero no puedo dejar de elogiar el GRAN trabajo actoral de esta entrega. Andrew Garfield es un Peter Parker excelente, mil veces mejor (aunque me pese) y más simpático, creíble y fiel al cómic que el de Tobey McGuire: Es nerd, pero no demasiado, es irónico, pero no demasiado, es inteligente, pero no demasiado. Ya me entendéis. Lo mismo puedo decir de Emma Stone como Gwen Stacy, le pega mil patadas a la Mary Jane de Kirsten Dunst. Olvidémonos del típico personaje florero, Gwen no está aquí para ser rescatada. Es un personaje útil, carismático y bien construido. Y su química con Peter es inmensa. Las escenas románticas no son morralla, son un derroche de carisma por ambas partes. Y, por suerte, no hay ni un gramo de ñoñez, no hay azúcar por ninguna parte y se agradece. Martin Sheen y Sally Field como los tíos de Parker no están mal, pero aquí salen perdiendo con respecto a la versión de Raimi (eran mucho más tiernos aquellos). El Capitán Stacy de Denis Leary no deja de ser un personaje muy cliché, pero Denis le da el suficiente empaque como para que no nos importe.

Con respecto al villano… Bueno. Una de cal y otra de arena. Rhys Ifans interpreta a un excelente Dr. Connors, su personaje resulta creíble e interesante, y la creación de El Lagarto (paralela a la de Spider-Man) resulta entretenida y casi tan fascinante como la del héroe. Y se agradece que no cometa el error que sí cometía la versión de Raimi. Esa sensación desquiciante de que el villano aparece justo después de la creación del superhéroe sólo porque toca. Eso no ocurre aquí, no existen casualidades algunas, todo está perfectamente argumentado y se agradece cierta coherencia, se agradece que se tomen su tiempo para contarnos la historia. Y hasta el momento en el que El Lagarto como tal hace su primera aparición, Rhys Ifans hace un gran trabajo con su personaje, y el guión le da un tratamiento excelente. El problema es que después se va todo al garete.
A partir de la primera transformación en lagarto, nos importa un comino todo lo que ocurra con él o cualquier cosa que trame. ¿Por qué? Porque en ningún momento se le da una importancia real a lo que haga, y ni siquiera parece una gran amenaza para Spider-Man. Simplemente está ahí porque tiene que estar, pero no nos importa lo que haga. Gran parte de culpa la tiene lo que he dicho antes, el film funciona mil veces mejor en las escenas normales que en las palomiteras. Pero otro gran problema es que tampoco logras implicarte demasiado en las escenas dramáticas (pese a que lo intentan con todas sus fuerzas), hay una extraña frialdad en el conjunto. Hasta en ‘Spider-Man 3′ lograban conmoverte en algún momento, pero aquí todo te la trae al pairo. Sólo las escenas finales entre Peter y Gwen Stacy lograron afectarme un poco. El resto de la cinta es demasiado frío. No sabría explicar por qué, pero carece de cierta épica que las de Raimi (por tontas que fueran) sí tenían. Aquí todo parece de transición.
A ‘The Amazing Spider-Man’ le hace mucho daño el estar demasiado enfocada a una futura secuela. Se guardan demasiadas cosas para el próximo acto (Norman Osborn, el Daly Bugle, la verdad sobre los padres de Peter…) y llega un punto en el que escatiman demasiado y da la sensación de que lo que nos están contando no tiene demasiada importancia y de que no tendremos una película de verdad hasta que veamos las secuelas. Es lícito que algunas sagas quieran guardarse lo mejor para su segunda o tercera entrega, pero aquí se han pasado seis pueblos en lo que a racanismo respecta. Tanto, que al salir del cine nos quedamos igual. Nos ha gustado, pero no nos ha entusiasmado. No hay nada que esté demasiado mal, pero tampoco nada que esté demasiado bien. Hemos visto una película muy pero que muy buena y endiabladamente entretenida a la que le falta la chicha del Batman de Nolan y el alma de ‘Los Vengadores’ de Weddon.
Pero, lo dicho, ‘The Amazing Spider-Man’ es una película ligera, divertida, dinámica, mucho más fiel al material original en la que está basada, con un excelente Spider-Man, un excelente Peter Parker, una excelente Gwen Stacy, el mejor cameo de Stan Lee (desbancando al de ‘Los Vengadores’) y un gran potencial de cara a futuras secuelas que, esperemos, exploten mejor todo lo que se ha conseguido en ésta. Flaquea en la banda sonora (ya no es que no se acerque a la de Danny Elffman, es que ni lo intenta), en las escenas de acción (menos espectaculares de lo que debieran) y deja un regustillo agridulce por culpa de haberse guardado demasiadas cosas en vista a futuras entregas. ¿Es recomendable? Indudablemente, sí. Pero, después de la carismática espectacularidad de ‘Los Vengadores’ y la nueva y prometedora entrega de Batman que se nos viene encima, ‘The Amazing Spider-Man’ ha llegado en muy mal momento y se queda en tierra de nadie. Pese a todo, yo digo SÍ y confío en el potencial que tiene este nuevo acercamiento al bueno de Spidey.
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