Crítica de ‘Matar a un oso’: Los hermanos Sánchez-Cabezudo reescriben las reglas del thriller español con una historia que va mucho más allá del crimen.

Hace casi diez años se estrenaba La zona (2017–2018), el último proyecto de los hermanos Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo, que llegaban entonces avalados por una trayectoria en la que ya figuraban títulos de gran éxito como Crematorio (2011) y Bajo sospecha (2015). Obras que, como señalaba el codirector de la Seminci, Javier H. Estrada, los han convertido en «figuras clave a la hora de modificar y asentar el buen momento que vive la televisión y las series en España». Ahora, los hermanos regresan con Matar a un oso, una miniserie de Movistar Plus+ presentada en la 71.ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid que vuelve a situar la realidad en el centro de su relato.
«Esta serie está basada en hechos reales». La advertencia aparece en los primeros segundos de la ficción y coloca al espectador en una posición distinta ante las imágenes que está a punto de contemplar. Con esta declaración de intenciones, anticipan el vínculo entre la narración y los acontecimientos que la inspiran, centrados en la historia real del oso Cachou, cuyo caso conmocionó a la Val d’Aran durante la pandemia y que ahora sirve de punto de partida.
A simple vista, se construye sobre los códigos que cimentan un thriller policiaco con el hallazgo de un crimen –en este caso, el del oso Cachou, un animal protegido por la directiva europea– que desencadena una investigación destinada, desde el primer momento, a situar a los buenos a un lado y a los malos al otro.
A ello se suma que, en apariencia, el pescado ya está vendido. No parece que vaya a haber espacio para ningún giro narrativo ni para que alguno de los personajes termine sorprendiendo al espectador con algo que no se haya dejado entrever desde el principio. Todo parece avanzar por un camino demasiado marcado, sin demasiadas sorpresas en el horizonte.

En este contexto, encontramos a Eduard Fernández (El 47) como Fargas, una suerte de Al Capone aranés, representante de un mundo en el que las cosas se siguen haciendo como siempre, con sus propias reglas y códigos. Àlex Monner (Pulseras rojas) interpreta a su secuaz, mientras que Miki Esparbé (Anatomía de un instante) da vida a un agente rural que debe lidiar con Fargas sin dejar de cumplir su deber. Por su parte, María Rodríguez Soto (Casa en llamas) se pone al frente de la investigación junto a Pol López (Suro), mientras que Nora Navas (Femenino, singular) hará lo que esté en su mano para llegar al fondo del asunto y esclarecer todo lo que lo rodea en su papel de jefa de instrucción.
Hasta aquí, nada parece especialmente significativo. Al fin y al cabo, si el planteamiento es sencillo y predecible, ¿qué cabe esperar? Es precisamente aquí donde entra en juego uno de los grandes logros que han convertido a los hermanos Sánchez-Cabezudo, serie tras serie, en una referencia a la hora de construir relatos que parten de lo aparentemente básico para acabar revelando una complejidad mucho mayor. Porque, al igual que sucede con la propia investigación, basta con tirar del hilo para descubrir las distintas capas que se esconden bajo la superficie y que terminan por dotar de valor al conjunto.

Con Matar a un oso, los hermanos logran transitar de lo obvio a una construcción narrativa mucho más compleja. Capítulo a capítulo y poniendo el foco en cada uno de los integrantes de un reparto coral, la serie revela que, más allá del enfrentamiento entre dos maneras de entender el mundo –la de quienes siguen haciendo las cosas como antes y la de quienes representan una nueva forma de proceder–, hay muchas más cuestiones en juego. Una dicotomía que ya queda subrayada en el primer episodio, cuando la historia arranca con una secuencia en blanco y negro que nos traslada al pasado y, mediante un corte, nos sitúa en el presente, estableciendo así un tira y afloja entre dos tiempos, dos formas de hacer y dos maneras de entender la realidad.
Pero, lejos de existir un único protagonista, el verdadero protagonismo recae en la suma de preguntas que quedan en el aire una vez vista la serie al completo. Porque, al profundizar en cada uno de sus personajes, descubrimos que aquellos que, como ya anticipaba su presentación, parecían previsibles y estar perfectamente definidos, esconden mucho más de lo que muestran. Cada uno encarna un punto de vista distinto, una posición desde la que mirar los acontecimientos y, sobre todo, una serie de razones que permiten comprender –no necesariamente justificar– sus actos.

En definitiva, y volviendo a las acertadas palabras de Javier H. Estrada, Matar a un oso es una obra con una marcada pulsión cinematográfica en lo estético y una narrativa arrebatadora que, partiendo de lo que parece un thriller policial convencional, acaba construyendo un relato de múltiples capas, lleno de matices y cuestiones que trascienden la propia investigación. Una serie que, una vez más, demuestra la habilidad de los hermanos Sánchez-Cabezudo para ir más allá de lo evidente, construir personajes que escapan de cualquier lectura simplista y convertir una historia aparentemente sencilla en un retrato mucho más complejo de la realidad y de quienes la habitan.
«MATAR A UN OSO», ESTRENO EL 10 DE DICIEMBRE EN MOVISTAR PLUS+.



Andrea González
Graduada en el Máster de Crítica Cinematográfica en la ECAM y amante del cine social, con referentes como Alice Rohrwacher, Sandra Romero y Carla Simón. Ha asistido a festivales como Cannes y la SEMINCI. Fiel defensora de que la crítica es una herramienta para traer nuevas miradas al cine y a la sociedad.
Sigue leyendo...

El palmarés de la Seminci 2026: ‘Dao’, de Alain Gomis, se lleva la Espiga de Oro con la historia de una boda en Francia y un funeral en Guinea-Bisáu.

El Festival de Sevilla 2026 pone a la venta sus entradas, y estas son las 15 películas que no te puedes perder, de la Palma de Oro ‘Fjord’ a la Carmen más animada.

Crítica de ‘Wildwood: El bosque salvaje’: La película del año se construye como una obra atemporal que habla tanto de la artesanía en sí como de sus propios temas.

Thierry Frémaux recibirá el Giraldillo de Honor en el Festival de Sevilla 2026.

Sandra Sánchez, cuya historia llega al cine con ‘Karateka’: «La mente te dice que no mucho antes de lo que de verdad el cuerpo puede soportar».

Crítica de ‘Karateka’: El admirable blockbuster sobre una Indiana Jones de Talavera de la Reina.

Javier Giner, director de ‘Esta soledad’: «'Yo, adicto' era yo en un festival de música; 'Esta soledad' soy yo un domingo en casa».

Crítica de ‘Esta soledad’: Una relación desde sus ausencias.
![Crítica de ‘Cartas de Estado’ (‘Yellow Letters’) [71Seminci]: Precisa disección de la represión política como dinamita familiar.](/uploads/2026/10/cartas-del-estado-yellow-letters-2026-critica.webp)
Crítica de ‘Cartas de Estado’ (‘Yellow Letters’) [71Seminci]: Precisa disección de la represión política como dinamita familiar.
![Crítica de ‘Dao’ [71Seminci]: Celebración de la vida, la muerte y la identidad.](/uploads/2026/10/dao-2026-critica.webp)

![Crítica de ‘El castillo’ [74SSIFF]: Una mirada interna a la mafia proxeneta española.](/uploads/2026/09/el_castillo_2026_serie_critica.webp)
