Crítica de ‘¿Es el Enemigo? La Película de Gila’ [72SSIFF]: Óscar Lasarte es el actor revelación que encarna al joven Gila en este crowd-pleaser antibelicista.

El Festival Internacional de Cine de San Sebastián ha acogido el estreno mundial de ¿Es el enemigo? La película de Gila. Una película que, bien lejos de amoldarse al formato clásico del biopic, tan sobreexplotado en los últimos tiempos, se presenta más como una fábula de origen que nos revela cómo el reconocido humorista llegó a convertirse en el icono que marcó a toda una generación.
Inspirada en El libro de Gila. Antología cómica de obra y vida, la película se sitúa en el Madrid de 1936, cuando un Miguel Gila (Óscar Lasarte) de 17 años vive plácidamente con sus abuelos en una humilde buhardilla hasta que el estallido de la Guerra Civil interrumpe su tranquilidad y los lleva, a él y a su amigo Pedro (Carlos Cuevas), a unirse a la lucha.

En un contexto global actual que –todavía y por desgracia– sigue marcado por los conflictos bélicos, el célebre monólogo de Gila que da título a la película, «¿Está el enemigo? Que se ponga», sigue resonando con fuerza, convirtiéndose en un contundente y atemporal diálogo antibélico que, a través de su inconfundible sátira, invita al espectador a cuestionar una vez más lo absurdo de la guerra. Un sinsentido bélico que se percibe claramente en la película del cineasta Alexis Morante y que vertebra toda su historia en torno a este monólogo. Una historia que usa así el particular «teléfono» de Gila como un elemento simbólico recurrente a lo largo de todo el metraje, apareciendo en varias escenas clave y destacando especialmente en dos momentos particularmente emotivos, complementados también con un final que incluye imágenes de archivo en las que aparece el propio Gila interpretando dicho sketch.
Lo cierto es que el cariño y el respeto por el legado de Gila son palpables a lo largo de toda la película, que en sí misma es un precioso homenaje al humorista apoyado, además, por su hija, Malena, quien, tras resistirse durante años a la idea de un biopic sobre su padre, cambió de opinión (y con razón) al leer este guion y declaró que la noche del estreno en Donostia sería una de lágrimas: «Creo que esta noche no me van a caber los kleenex en el bolsillo». Y es que la película tiene todos los elementos necesarios para tocar la fibra sensible del público. Una película que no solo emociona, sino que también hace reír, gracias al equilibrio logrado en un guion, el de Alexis Morante y Raúl Santos, que, aunque siempre se mantiene en un terreno previsible y familiar, parece hecho a medida para ser un auténtico crowd-pleaser.

Desde los primeros compases de la película, la narración en primera persona, articulada a través de la matizada y expresiva voz en off de Lasarte como el joven Gila, establece un tono cercano e irónico que envuelve la historia, comenzando así: «Mi padre decía que no había nada de lo que no pudiéramos reírnos». A medida que avanza la trama, y la guerra cobra protagonismo, esta voz se convierte en un hilo conductor que nos lleva a reflexionar tanto sobre el absurdo inherente a la guerra como sobre el poder del humor para hacerle frente. En este sentido, Gila comenta de manera irónica que «lo malo de la guerra es que uno no sabe bien ni cuándo, ni dónde, ni nada». De este modo, se genera una conexión entrañable e inmediata con el espectador gracias a la evocadora narración y a los momentos que preceden al estallido del conflicto, que retratan la vida cotidiana de Gila con sus amigos y sus abuelos, acompañándole a lo largo de su travesía en un filme de corte coming of age.
Así, mientras seguimos a Gila hacia el crudo conflicto bélico, el guion refleja de manera similar a Sin novedad en el frente cómo el entusiasmo inicial de su mejor amigo y otros personajes por ir a la lucha se desvanece al enfrentarse a la brutalidad de la misma. Pero, a pesar de ser una historia antibelicista ambientada en la propia guerra, la película no deja de tener un enfoque feel-good, ya que se concentra principalmente en cómo Gila usa el humor como su mayor arma para sobrevivir y seguir adelante. Un humor que se presenta como su arma más poderosa, pero también la herramienta que utiliza para levantar el ánimo de los personajes que lo rodean y, por extensión, del propio espectador, que se contagia de su optimismo, con sus chistes y sus agudas viñetas, como la icónica «y el que no esté de acuerdo, que dé un paso al frente», que destacan tanto el poder sanador del humor como su capacidad para ejercer una crítica social incisiva en tiempos de tragedia.

Por su parte, la firme y cuidada dirección de Alexis Morante (en su segundo largometraje después de El universo de Oliver y un cineasta más especializado en documentales musicales como Héroes. Silencio y rock and roll o Camarón: flamenco y revolución) junto a la fotografía de Carlos García de Dios, el trabajo de maquillaje y peluquería de Paula Cruz y Bárbara Quero y el diseño de vestuario de Nerea Torrijos, logran capturar la esencia de una época pasada sumergida en plena guerra de manera fiel y envolvente logrando que el espectador se sumerja completamente en el mundo del joven Gila.
Pero lo que más destaca en la película, sin ninguna duda, es el actor que da vida a Gila, Óscar Lasarte. Era difícil meterse en la piel del humorista, pero el debutante consigue que parezca fácil con una naturalidad asombrosa. Se trata de un actor que es todo un descubrimiento, con un carisma innato que logra equilibrar el humor y la emotividad del guion para encarnar fielmente al que sería el joven Miguel Gila de aquel entonces.

En definitiva, ¿Es el enemigo? La película de Gila se erige como una feel-good movie y un crowd-pleaser que conmoverá y hará reír en su homenaje al humorista, ofreciendo un no biopic en forma de coming of age que conectará tanto con los conocedores de Gila como con quienes se acercan a su figura por primera vez. Todo ello, sustentado por la revelación de que es Óscar Lasarte, un talento al que no hay que perder de vista.
«¿ES EL ENEMIGO? LA PELÍCULA DE GILA», ESTRENO EL 13 DE DICIEMBRE EN CINES.



Marta Medina
Directora de mundoCine. Graduada en Estudios Ingleses por la Universidad de Sevilla (US) y con un nivel C2 de inglés. Tomatometer-Approved Critic y miembro del Círculo de Profesionales de las Series Españolas. Amante del cine y seguidora de la temporada de premios y festivales de cine. Ha cubierto festivales de cine como el de Sundance, San Sebastián y Sevilla, y eventos como la San Diego Comic-Con Málaga, además de entrevistar a personalidades como el oscarizado Gints Zilbalodis. En 2024, recibió el premio ASECAN a la Mejor Labor Informativa sobre Cine.
Sigue leyendo...

El palmarés de la Seminci 2026: ‘Dao’, de Alain Gomis, se lleva la Espiga de Oro con la historia de una boda en Francia y un funeral en Guinea-Bisáu.

El Festival de Sevilla 2026 pone a la venta sus entradas, y estas son las 15 películas que no te puedes perder, de la Palma de Oro ‘Fjord’ a la Carmen más animada.

Crítica de ‘Matar a un oso’: Los hermanos Sánchez-Cabezudo reescriben las reglas del thriller español con una historia que va mucho más allá del crimen.

Crítica de ‘Wildwood: El bosque salvaje’: La película del año se construye como una obra atemporal que habla tanto de la artesanía en sí como de sus propios temas.

Thierry Frémaux recibirá el Giraldillo de Honor en el Festival de Sevilla 2026.

Sandra Sánchez, cuya historia llega al cine con ‘Karateka’: «La mente te dice que no mucho antes de lo que de verdad el cuerpo puede soportar».

Crítica de ‘Karateka’: El admirable blockbuster sobre una Indiana Jones de Talavera de la Reina.

Javier Giner, director de ‘Esta soledad’: «'Yo, adicto' era yo en un festival de música; 'Esta soledad' soy yo un domingo en casa».

Crítica de ‘Esta soledad’: Una relación desde sus ausencias.
![Crítica de ‘Cartas de Estado’ (‘Yellow Letters’) [71Seminci]: Precisa disección de la represión política como dinamita familiar.](/uploads/2026/10/cartas-del-estado-yellow-letters-2026-critica.webp)
