Crítica de ‘Immaculate’: Sydney Sweeney se corona como la nueva reina del grito.

Jaime Lee Curtis, Mia Goth, Samara Weaving, Florence Pugh, Lupita Nyong’o, Anya-Taylor Joy, Maika Monroe y Toni Collette. Todas ellas tienen algo en común –además de un enorme talento actoral– y es que todas ellas han sido ‘scream queens’ en algún momento de su trayectoria cinematográfica. Ahora se une a ellas la actriz de moda, Sydney Sweeney, en esta Immaculate.
Immaculate sigue a Cecilia (Sydney Sweeney), recién llegada de Estados Unidos, que ingresa como novicia en un convento de la remota campiña italiana. Allí es acogida por el Padre Tedeschi (Álvaro Morte), que la introduce en las rutinas religiosas. Un día descubre que está embarazada y lo que parecía un milagro, porque aún conserva su virginidad, resulta esconder un siniestro secreto que hará que busque salir de aquel lugar desesperadamente.

La película se adentra con valentía en el subgénero de terror conocido como nunsploitation –que parece estar experimentando un repunte en los últimos años con películas como La primera profecía, La monja 2 o Hermana muerte– donde se mezclan temas religiosos con elementos de terror. Un subgénero en el que es difícil innovar, ya que a menudo sigue un esquema establecido: una monja llega a un nuevo convento y se enfrenta a una serie de eventos extraños y aterradores. Y es que, Immaculate recurre a todos los clichés de este subgénero, especialmente en su primera parte, no obstante consigue desviarse de lo convencional en su sorprendente y fresco final. Una película que, en resumidas cuentas, va de menos a más.
De menos a más va también la actuación de Sydney Sweeney (Euphoria, El cuento de la criada, Reality, Cualquiera menos tú, The White Lotus) que se destaca como una verdadera reina del grito y no duda en mancharse de sangre por el camino. Su capacidad para transmitir terror y desesperación se graba en la mente del espectador, al igual que sus gritos, característicos de toda ‘scream queen’, amplificados gracias a los primeros planos de la cara de la actriz, que corren a cargo del director Michael Mohan, con quien la actriz ya trabajó en The Voyeurs. Por todo ello, es Sweeney quien mantiene sobre sus hombros la intensidad emocional de esta nunsploitation, aunque el español Álvaro Morte (La casa de papel) brinda una actuación convincente como el enigmático Padre Tedeschi.

Una nunsploitation que, si obviamos el momento en el que el personaje de Morte coge el teléfono móvil, bien podría estar ambientada en los años setenta, con su puesta en escena que cobra aún más protagonismo cuando sus escenas se iluminan únicamente con velas o tragaluces. Una estampa que se complementa con una banda sonora evocadora y sonidos meticulosamente diseñados, como el crujir de las puertas de madera.
El principal problema de Immaculate es que puede dejar insatisfechos a los espectadores más aficionados al terror. Si bien la película tiene algunos momentos impactantes de body horror, no son suficientes para mantener al público aterrorizado en sus butacas durante toda la película.

Como conclusión, Immaculate es una película predecible, pero consigue redimirse con un final impactante y satisfactorio. Ahora bien, todo el peso de la película recae sobre Sweeney, que se erige como una digna heredera del legado de las ‘scream queens’ que la precedieron. Por todo ello, recemos a esta nueva reina del grito: en el nombre del padre, del hijo y de Sydney Sweeney, amén.
«IMMACULATE», YA EN CINES.



Marta Medina
Directora de mundoCine. Graduada en Estudios Ingleses por la Universidad de Sevilla (US) y con un nivel C2 de inglés. Tomatometer-Approved Critic y miembro del Círculo de Profesionales de las Series Españolas. Amante del cine y seguidora de la temporada de premios y festivales de cine. Ha cubierto festivales de cine como el de Sundance, San Sebastián y Sevilla, y eventos como la San Diego Comic-Con Málaga, además de entrevistar a personalidades como el oscarizado Gints Zilbalodis. En 2024, recibió el premio ASECAN a la Mejor Labor Informativa sobre Cine.
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