Crítica de ‘Iron Boy’ (‘Le Corset’) [74SSIFF]: Cuestión de perspectiva.

Tras varios años trabajando acompañado por Alexandre Astier (Astérix: La residencia de los dioses), el cineasta francés Louis Clichy se lanza a dirigir en solitario con Iron Boy, película de animación que llega al Festival de San Sebastián después de haber cosechado un Premio Especial del Jurado en la sección Un Certain Regard del pasado Festival de Cannes.
La cinta cuenta la historia de Christophe, un chico de once años que intenta seguir los pasos de su padre colaborando en las labores de la granja familiar en la que vive. Todo cambia el día en que, por prescripción médica, sus progenitores lo obligan a llevar un corsé metálico (de hecho, el título en francés de la obra es Le Corset), un dispositivo que le impide realizar las tareas cotidianas de la granja, pese a la precaria situación económica que atraviesa la familia. Este cambio repentino, sin embargo, brindará a Christophe la oportunidad de descubrir nuevas pasiones, como la natación o la música, y de forjar amistades que marcarán su vida para siempre.

La ópera prima en solitario del antiguo animador de Pixar (WALL·E y Up) se presenta de esta manera como un clásico coming of age en el que un joven –que cuenta en su versión original con la voz del hijo del cineasta, Gary Clichy– deberá aprender a vivir de una manera nueva, una que cambiará su perspectiva sobre la vida y la de aquellos más cercanos a él. Porque, si de algo trata Iron Boy, es de perspectivas. Por un lado, en el sentido más genérico: las vivencias ligadas al mundo rural y a la cuestión de clase van moldeando la personalidad de Christophe, una rutina que acaba enriqueciéndose con descubrimientos que probablemente jamás habría experimentado de no ser por ese corsé que, inicialmente, parecía el mayor de sus obstáculos.
![Crítica de ‘Tangles’ [74SSIFF]: La memoria como espacio para la empatía.](/uploads/2026/09/tangles_2026_critica.webp)
Esa superación de retos, tan habitual en el género, se traslada con un sentido de la bondad y la empatía que hace que uno conecte con la película desde el minuto uno. Ahora bien, si solo fuera eso, tendríamos un coming of age idéntico a tantísimos otros que se han hecho a lo largo de los últimos años, pero ahí es donde entra el buen hacer del director francés en el terreno de la animación.

La película, coescrita junto a Franck Salomé, destaca claramente por su acercamiento estético, que está marcado por un estilo 2D realizado a mano que se asemeja a la acuarela y recuerda a la animación de obras maestras como El cuento de la princesa Kaguya, de Studio Ghibli. Este diseño nos traslada directamente a algo nostálgico (la película se ambienta a principios de los años noventa), a una infancia en la que el paso del tiempo se sentía de manera muy diferente y aún no éramos capaces de valorar los cambios que sucedían a nuestro alrededor porque todo parecía demasiado grande.

Este sentimiento, que va calando en el espectador de forma subrepticia, evoluciona a medida que avanza el metraje hasta convertirse en un instrumento narrativo que hace que la película, de carácter mayormente realista, salte repentinamente al territorio de la fantasía, con la imaginación y la mirada del niño protagonista alterando el mundo físico y dando lugar a una catarsis que vuelve a unir a su familia después de todos sus problemas personales y financieros.

Iron Boy es una película pequeña y humilde, pero con un corazón inmenso que, desde su sencillez y con muy poco, consigue emocionar. Pese a visitar algunos lugares comunes del género, Clichy logra que su honestidad, su precioso apartado visual y esa sensación de volver a hacernos niños sean suficientes para construir una historia bonita, agradable y con la que resulta prácticamente imposible no empatizar.
«IRON BOY» SE PROYECTA EN EL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN Y SE ESTRENA EL 20 DE NOVIEMBRE EN CINES.


Sigue leyendo...

El palmarés de la Seminci 2026: ‘Dao’, de Alain Gomis, se lleva la Espiga de Oro con la historia de una boda en Francia y un funeral en Guinea-Bisáu.

El Festival de Sevilla 2026 pone a la venta sus entradas, y estas son las 15 películas que no te puedes perder, de la Palma de Oro ‘Fjord’ a la Carmen más animada.

Crítica de ‘Matar a un oso’: Los hermanos Sánchez-Cabezudo reescriben las reglas del thriller español con una historia que va mucho más allá del crimen.

Crítica de ‘Wildwood: El bosque salvaje’: La película del año se construye como una obra atemporal que habla tanto de la artesanía en sí como de sus propios temas.

Thierry Frémaux recibirá el Giraldillo de Honor en el Festival de Sevilla 2026.

Sandra Sánchez, cuya historia llega al cine con ‘Karateka’: «La mente te dice que no mucho antes de lo que de verdad el cuerpo puede soportar».

Crítica de ‘Karateka’: El admirable blockbuster sobre una Indiana Jones de Talavera de la Reina.

Javier Giner, director de ‘Esta soledad’: «'Yo, adicto' era yo en un festival de música; 'Esta soledad' soy yo un domingo en casa».

Crítica de ‘Esta soledad’: Una relación desde sus ausencias.
![Crítica de ‘Cartas de Estado’ (‘Yellow Letters’) [71Seminci]: Precisa disección de la represión política como dinamita familiar.](/uploads/2026/10/cartas-del-estado-yellow-letters-2026-critica.webp)

