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Crítica de ‘Iron Boy’ (‘Le Corset’) [74SSIFF]: Cuestión de perspectiva.

El joven protagonista paseando relajadamente en bicicleta bajo un cielo nublado en Iron Boy (Le Corset).
© SSIFF

Tras varios años trabajando acompañado por Alexandre Astier (Astérix: La residencia de los dioses), el cineasta francés Louis Clichy se lanza a dirigir en solitario con Iron Boy, película de animación que llega al Festival de San Sebastián después de haber cosechado un Premio Especial del Jurado en la sección Un Certain Regard del pasado Festival de Cannes.

La cinta cuenta la historia de Christophe, un chico de once años que intenta seguir los pasos de su padre colaborando en las labores de la granja familiar en la que vive. Todo cambia el día en que, por prescripción médica, sus progenitores lo obligan a llevar un corsé metálico (de hecho, el título en francés de la obra es Le Corset), un dispositivo que le impide realizar las tareas cotidianas de la granja, pese a la precaria situación económica que atraviesa la familia. Este cambio repentino, sin embargo, brindará a Christophe la oportunidad de descubrir nuevas pasiones, como la natación o la música, y de forjar amistades que marcarán su vida para siempre.

Un hombre mayor y un niño conducen un tractor en un campo en una escena de la película animada Iron Boy (Le Corset).
© SSIFF

La ópera prima en solitario del antiguo animador de Pixar (WALL·E y Up) se presenta de esta manera como un clásico coming of age en el que un joven –que cuenta en su versión original con la voz del hijo del cineasta, Gary Clichy– deberá aprender a vivir de una manera nueva, una que cambiará su perspectiva sobre la vida y la de aquellos más cercanos a él. Porque, si de algo trata Iron Boy, es de perspectivas. Por un lado, en el sentido más genérico: las vivencias ligadas al mundo rural y a la cuestión de clase van moldeando la personalidad de Christophe, una rutina que acaba enriqueciéndose con descubrimientos que probablemente jamás habría experimentado de no ser por ese corsé que, inicialmente, parecía el mayor de sus obstáculos.

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Esa superación de retos, tan habitual en el género, se traslada con un sentido de la bondad y la empatía que hace que uno conecte con la película desde el minuto uno. Ahora bien, si solo fuera eso, tendríamos un coming of age idéntico a tantísimos otros que se han hecho a lo largo de los últimos años, pero ahí es donde entra el buen hacer del director francés en el terreno de la animación.

Tres jóvenes interactúan junto a una torre eléctrica de alta tensión al atardecer en Iron Boy (Le Corset).
© SSIFF

La película, coescrita junto a Franck Salomé, destaca claramente por su acercamiento estético, que está marcado por un estilo 2D realizado a mano que se asemeja a la acuarela y recuerda a la animación de obras maestras como El cuento de la princesa Kaguya, de Studio Ghibli. Este diseño nos traslada directamente a algo nostálgico (la película se ambienta a principios de los años noventa), a una infancia en la que el paso del tiempo se sentía de manera muy diferente y aún no éramos capaces de valorar los cambios que sucedían a nuestro alrededor porque todo parecía demasiado grande.

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Este sentimiento, que va calando en el espectador de forma subrepticia, evoluciona a medida que avanza el metraje hasta convertirse en un instrumento narrativo que hace que la película, de carácter mayormente realista, salte repentinamente al territorio de la fantasía, con la imaginación y la mirada del niño protagonista alterando el mundo físico y dando lugar a una catarsis que vuelve a unir a su familia después de todos sus problemas personales y financieros.

Una familia y su perro se agrupan en torno a una mesa para observar un documento en Iron Boy (Le Corset).
© SSIFF

Iron Boy es una película pequeña y humilde, pero con un corazón inmenso que, desde su sencillez y con muy poco, consigue emocionar. Pese a visitar algunos lugares comunes del género, Clichy logra que su honestidad, su precioso apartado visual y esa sensación de volver a hacernos niños sean suficientes para construir una historia bonita, agradable y con la que resulta prácticamente imposible no empatizar.

«IRON BOY» SE PROYECTA EN EL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN Y SE ESTRENA EL 20 DE NOVIEMBRE EN CINES.


Nota:
3.5/5
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Escrito por:
Fernando Olmedo

Fernando Olmedo

Estudiante del Máster en Periodismo Cultural de la Universidad CEU San Pablo. Fanático del cine de género y fiel creyente de que las buenas películas te hacen mejor persona. Ha cubierto el Festival de San Sebastián como prensa acreditada para mundoCine.