Crítica de ‘La Tarta del Presidente’ (‘The President’s Cake’) [73SSIFF]: Cuando una tarta de cumpleaños se convierte en cuestión de vida o muerte.

El año pasado Letonia encontró su pequeño gran milagro en Flow, de Gints Zilbalodis, la primera película letona en ser nominada al Óscar (por partida doble, además), y llevándose incluso la estatuilla a la Mejor Película de Animación. Este año, Irak se permite soñar con su primera candidatura –aunque la competencia será feroz– gracias a La tarta del presidente (The President’s Cake), elegida para representar al país en la categoría de Mejor Película Internacional y que, tras pasar por la Quincena de Cineastas de Cannes –con el premio Cámara de Oro incluido–, ahora se proyecta en el Festival de San Sebastián, dentro de la sección Perlak.
Ambientada en el Irak de los años 90, bajo el régimen de Saddam Huseín, La tarta del presidente, contundente ópera prima de Hasan Hadi, muestra un país donde la miseria y el hambre no impiden al dictador exigir que todos celebren su cumpleaños. Precisamente, esta historia transcurre durante los dos días antes de la celebración, con Lamia elegida por sorteo en su colegio como responsable de la tarta para Saddam, un “gran honor” que para ella se convierte en una cuestión de vida o muerte. La imposibilidad de costear los ingredientes fuerza a su abuela a buscarle un hogar / refugio alternativo, debido a las duras consecuencias a las que se enfrentan si no lleva el pastel a su escuela. Sin embargo, la niña se niega a separarse de ella, así que se escapa y emprende una particular odisea para reunir los ingredientes antes de que sea demasiado tarde.


El mayor acierto de la película no radica en la perspectiva de la abuela, sino en la de Lamia y su inseparable compañero Saeed, al que le han confiado la tarea del zumo. Entre la inocencia y una amistad genuina y humana, se alternan sonrisas y señales de peligro en el espectador, mientras estos dos ingeniosos niños atraviesan peripecias casi dickensianas para conseguir los ingredientes, recurriendo incluso a pequeños hurtos y pasando por una galería de personajes que conforman la población iraquí, como una mujer embarazada, un tendero, una cantante, un relojero o un carnicero.
Estos dos pequeños y carismáticos protagonistas –tres si contamos al gallo, Hindi, que los acompaña– son actores no profesionales, y sobre sus hombros recae todo el peso dramático y afectivo de la cinta. A Baneen Ahmed Nayyef (Lamia) la encontraron pese a lo complicado que resulta hallar chicas o mujeres iraquíes dispuestas a ser filmadas. En cuanto a Saeed (Sajad Mohamad Qasem), el director cuenta que lo descubrieron casi por azar, mientras buscaban localizaciones.

Rodada íntegramente en Irak, y siendo la primera película iraquí rodada en en país que aborda este periodo histórico, la película despliega una fotografía bellísima y exquisita a cargo de Tudor Vladimir Panduru. Sus encuadres rehúyen la mirada estereotipada y amarillenta que suele caracterizar al país en el cine internacional, apostando por planos generales y largos. De esta forma, el filme conjuga una estética casi onírica –casas flotando sobre el agua o personajes desplazándose en canoas bajo un cielo estrellado– con una banda sonora alimentada por instrumentos tradicionales, que envuelve la narración en una atmósfera que es simultáneamente poética, tangible y profundamente envolvente.
Este hermoso despliegue estético contrasta de manera deliberada con la aspereza cotidiana que atraviesan los personajes, dejando que la brutalidad de la dictadura se imponga como un telón de fondo tan elocuente como omnipresente. De esta forma, la iconografía del régimen (retratos y murales de Saddam, desfiles y proclamas) lo invade todo.
![Crítica de ‘Lurker’ [73SSIFF]: Every breath you take, I’ll be watching you.](/uploads/2025/09/lurker-2025-critica.webp)

Para rematar, una escena final transforma el clásico juego de “el que pestañee pierde” en un instante profundamente emotivo, un momento que se imprime en la retina del espectador y se niega a abandonarla. Qué pequeña gran joya es La tarta del presidente.
«LA TARTA DEL PRESIDENTE» SE PROYECTA EN EL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN Y SE ESTRENA PRÓXIMAMENTE EN CINES.



Marta Medina
Directora de mundoCine. Graduada en Estudios Ingleses por la Universidad de Sevilla (US) y con un nivel C2 de inglés. Tomatometer-Approved Critic y miembro del Círculo de Profesionales de las Series Españolas. Amante del cine y seguidora de la temporada de premios y festivales de cine. Ha cubierto festivales de cine como el de Sundance, San Sebastián y Sevilla, y eventos como la San Diego Comic-Con Málaga, además de entrevistar a personalidades como el oscarizado Gints Zilbalodis. En 2024, recibió el premio ASECAN a la Mejor Labor Informativa sobre Cine.
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