CRÍTICA (27FestivalMálaga): «Las Milagros Existen»
Un introspectivo coming of age.

Durante la promoción de la película Dune 2, el director Denis Villeneuve dio unas declaraciones que resultaron muy comentadas por la comunidad del cine. Para el director francés, «el dialogo es para el teatro y la televisión». Un comentario con el que el director de La llegada hacía referencia a su idea de que el poder de las películas reside en la pureza de las imágenes y el sonido, y que la televisión había corrompido el cine. Una idea que, lejos de ser errónea, tampoco es del todo cierta. En numerosas ocasiones, la combinación de los diálogos y los elementos más técnicos de una cinta pueden fusionarse y complementarse a la perfección, dándole muchísima más profundidad a las ideas y mensajes que se plasman a lo largo de la misma. Ocasiones como en Las Milagros existen.
La película dirigida por el argentino Andrés Llugany utiliza una estructura capitular para plasmar el viaje introspectivo y de búsqueda interior de dos jóvenes, ambas llamadas Milagros, quienes detectan extrañas coincidencias entre ambas. De inmediato, se embarcan en busca de otras mujeres llamadas Milagros en un intento de discernir si dichas casualidades son fruto del mero azar o de una conspiración mística superior. Una estructura, la capitular, que permite generar al espectador la sensación de que las protagonistas van avanzando en su viaje “paso a paso”, y donde los intertítulos que los dividen indican qué se va a ver a continuación, dejando la mente de dicho espectador libre para que se enfoque en cómo se cuenta la historia.

Y para ese cómo, el director argentino hace gala de una serie de planos medios/largos que sitúa al espectador en el punto de mira de quien ve una historia ajena, buscando la empatía con el trasfondo filosófico e introspectivo que irradia Las Milagros existen en vez de con los propios personajes. Personajes que siempre se sitúan en base a una puesta en escena simbólica y austera, haciendo visible la humildad de la historia y la de quien la protagonizan, donde la simetría y la colocación milimétrica de los puntos de fuga otorgan a cada imagen de una belleza cautivadora. Una belleza exacerbada por el montaje “cortante” al más puro estilo Wes Anderson, que pone en valor la fotografía simbólica de Fernando González (“Z.U.G.A”).

Y es que, el objetivo que parece buscar Llugany con su marcada impronta personal es cautivar al espectador con la imagen – la cual es acompañada por una banda sonora compuesta por el propio director junto a Gisela Levin (Corazón que destella colores) repleta de notas que desprenden afabilidad – haciendo que el ritmo narrativo pausado y aletargado que imprime el guion creado por Gabriel Dalla Torre al intento de racionalizar lo inexplicable por parte de la protagonista resulte de lo más atractivo.
Una racionalización dividida en dos actos, donde la dilatación de las escenas se reduce sustancialmente entre la primera y la segunda, acelerando los tiempos narrativos en un final de cinta de lo más esclarecedor. Un final que hace tangible todo ese simbolismo visual y onírico que se muestra a lo largo de la cinta, y donde el significado de las escenas de ensoñación que ponen fin a cada capítulo termina por materializarse en la realidad.
Todo ello, utilizando como elemento comunicativo una comedia satírica muy bien traída y que se ve exponenciada en el tramo final de la cinta. Una comedia que reside en la forma tan natural y cercana con la que el elenco principal actúa en cada una de las escenas, las cuales están lideradas por la dupla protagonista formada por Clarita Furlán y Aldana Zalazar, que demuestran una química inmaculada y una vis cómica de lo más particular.

En definitiva, y con un apartado técnico simbólicamente bello y un guion filosóficamente introspectivo, Las Milagros existen supone la conjunción perfecta entre imagen y diálogo. Una demostración de que la belleza en el cine no solo reside en las imágenes y sonidos, y que aplica una comedia mordaz a uno de los ‘coming of age’ más personales de los últimos tiempos
«LAS MILAGROS EXISTEN», PRÓXIMAMENTE ESTRENO EN CINES.



Mario Hernández
Cinéfilo granadino de la generación del 98, amante del cine independiente y las grandes sagas. Entusiasta de una buena sesión de peli y manta y graduado en Economía por la Universidad de Granada (UGR) con nivel C1 de inglés. Ha realizado el curso de Crítica de Cine en la Escuela de Escritores de Madrid y ha cubierto como prensa acreditada festivales como los de Málaga y San Sebastián y la San Diego-Cómic Con Málaga para mundoCine, además de entrevistar a personalidades de la talla de Salva Reina, José Mota, Jorge Sanz y Callum Kerr.
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