Crítica de ‘Puñales por la Espalda: De entre los Muertos’: Scooby-dooby-doo.

Corría el año 2019. Star Wars: Los últimos jedi seguía siendo denostada por buena parte del público por su «pésimo guion». Su director, Rian Johnson, alejándose del cine de ciencia ficción que había consagrado anteriormente (Looper, 2012), estrenó Puñales por la espalda, que fue aclamada por el gran público. Algunos bromearon diciendo que «aprendió a escribir», cuando la realidad era bien distinta. Cuando se deja trabajar a un autor como Rian Johnson sin limitaciones ni exigencias de un estudio, puede alcanzar la cima de sus capacidades como cineasta. Y así fue, con un whodunit exquisito.
Género, el whodunit, que ha marcado la trayectoria del cineasta desde entonces. No solo tiene ya tres películas de Puñales por la espalda a sus espaldas (nunca mejor dicho), sino también la serie Poker Face, que ha sido cancelada recientemente. En ambas, trabaja el género con una creatividad desbordante. La figura del detective recae en sus protagonistas: Benoit Blanc (interpretado por un magnífico, solvente y divertidísimo Daniel Craig) y Charlie Cale (interpretada por Natasha Lyonne, como una joven con la capacidad de detectar mentiras). Personajes que se ven inmersos en crímenes perfectos, aquellos que no tienen resolución aparente. Con métodos poco convencionales y actitud carismática, y siempre con humor de por medio, el detective de Rian Johnson nunca eclipsa al resto de personajes, sino que comparte el protagonismo.
Centrándonos en Puñales por la espalda, su saga estrella, Johnson ha trabajado el guion de cada una como un artefacto preciso, juguetón y mutante de estructuras. La primera, la más clásica, jugaba con el punto de vista y concentraba el conflicto en el personaje de Ana de Armas. Al principio, Benoit Blanc no era más que un espectador silencioso, pero, a lo largo de la película, iba ganando protagonismo. En la segunda, El misterio de Glass Onion, Blanc dirigía el punto de vista en su primera mitad, mientras que, en su otra mitad, después del giro principal, todo recaía sobre el personaje interpretado por Janelle Monáe. En esta tercera, De entre los muertos, la apuesta se siente más sencilla en términos estructurales, ya que, salvo un pequeño flashback, la narración es lineal.

El peso de Puñales por la espalda: De entre los muertos (Wake Up Dead Man en su versión original) recae sobre el personaje interpretado por Josh O’Connor, Jud Duplancic, un joven sacerdote que es acusado del asesinato del monseñor Wicks (Josh Brolin) por la comunidad de feligreses (un reparto lleno de estrellas), quienes le adoraban. De las tres, esta es la entrega en la que el personaje de Blanc tiene menos protagonismo. Durante el primer acto, el personaje no aparece para contarnos la historia de Jud y su relación con los feligreses y la víctima, y todas las historias que giran en torno a la iglesia y la comunidad. Una vez se produce el crimen, por supuesto de naturaleza imposible, se inicia una investigación para demostrar la inocencia de Jud y desentrañar lo ocurrido.

De entre los muertos está más cerca de la primera que de la segunda. Primero, por una cuestión tonal: la historia se desarrolla con una gravedad que no habíamos visto en las anteriores entregas. En este sentido, hay una atmósfera gótica en todo el diseño de producción y en el vestuario, más todavía que en la mansión de 2019. Hay sombras que se proyectan sobre las paredes de la iglesia, fabulosos y dinámicos cambios de luz en interiores, y oscuros y frondosos bosques. Todo ello apunta más a un thriller con toques de terror, aunque este solo se manifiesta en un par de ocasiones. Y no es un terror adulto e impactante. Es, más bien, al estilo Scooby Doo. Es decir, para todos los públicos, aunque no por ello evita imágenes ciertamente aterradoras. Tampoco está presente el humor de El misterio de Glass Onion, aunque sí hay momentos de comedia con Craig, que está en su salsa, llevándose al personaje a su terreno, pero algunos diálogos y situaciones llevan a momentos genuinamente cómicos. Y mientras que esta segunda entrega se construía de forma artificiosa (tratándose de un whodunit, el artificio va de la mano) hacia varios giros de guion sorprendentes (o con la intención de serlo), De entre los muertos tiene giros, pero no como nos los esperamos.

Por ejemplo, en una de las escenas más sorprendentes, Jud habla por teléfono con una mujer que va a proporcionar una pista fundamental para el caso. Lo que al principio se trata como un chiste, ya que ella no para de enrollarse, acaba convirtiéndose en una secuencia de gran sensibilidad en la escritura. Esta sensibilidad, novedosa en la saga, impregna la narrativa. Hay un propósito honesto y sumamente interesante de hablar de la fe y la moral. Del odio, en última instancia. Mientras que en Los últimos jedi esta misma temática se trataba a través de los errores del pasado, aquí se explora en el arco dramático de Jud, un personaje brillantemente interpretado por uno de los mejores actores de su generación: Josh O’Connor (Challengers), la piedra angular de De entre los muertos.

Es sorprendente la complejidad que alcanza el guion de Rian Johnson, y cómo logra cerrar todo de forma no solo satisfactoria, sino emotiva. La saga siempre ha sabido aliñar las virtudes del whodunit con un comentario político afilado. Mientras que El misterio de Glass Onion no era nada sutil, De entre los muertos logra superar incluso a la primera entrega en este apartado. Y, por supuesto, las formas que aplica el director no pueden ser más virtuosas y precisas. En una época en la que las producciones de Netflix se ven tan idénticas y planas, esta tercera entrega destaca por su elegancia y buen gusto.

En definitiva, Puñales por la espalda: De entre los muertos es la más emotiva, compleja y ambiciosa de saga. Quizá la mejor, aunque eso el tiempo lo dirá. Es posible que tengamos uno de estos crímenes irresolubles cada 2 o 3 años. ¿Dónde hay que firmar para que no se acaben nunca?
«PUÑALES POR LA ESPALDA: DE ENTRE LOS MUERTOS», YA EN CINES SELECCIONADOS. ESTRENO EN NETFLIX EL 12 DE DICIEMBRE.



Enrique Constans
Licenciado en cine documental por la ECAM, donde realizó varios cortometrajes en calidad de director, guionista y montador. Además, ha estudiado guion y crítica cinematográfica y dirigido y escrito varios cortometrajes. Actualmente se dedica tanto a la escritura de ficción como a la docencia de Historia del Cine en la UNED. Ha cubierto el 73.º y el 74.ºFestival Internacional de Cine de San Sebastián como prensa acreditada para mundoCine.
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