Crítica de ‘Susurran tu nombre’ (‘The Whisper Man’): Susurros afónicos de ‘Zodiac’ y ‘Se7en’ en un thriller protagonizado por Adam Scott y Robert De Niro.

No hay nada más efectivo para ponerle la piel de gallina a uno que una buena cantinela infantil, una que funcione como advertencia de lo que NO debes hacer si quieres mantenerte lejos del mal de turno. Sirvan como muestra el «Uno, dos, Freddy viene por ti…» de Pesadilla en Elm Street (1984) y el «Cuidado con los ojos de Mary Shaw…» de Silencio desde el mal (2007). The Whisper Man, otra cosa no tendrá, pero una rima macabra de manual sí que se trae bajo el brazo, cortesía de la novela original de Alex North que adapta y que, en su salto a la pantalla, traslada la acción del Reino Unido (el ficticio Featherbank) a Estados Unidos (una aldea de Nueva Jersey).

«Si dejas la puerta medio abierta, oirás al que susurra. Estate alerta. Cerrar la ventana es fundamental. Si no, te llamará al cristal. Si te sientes solo y quieres llorar, el Hombre de los Susurros te irá a buscar». Este es el poema en cuestión, que deja al descubierto el modus operandi de su serial killer. Ojo, que aquí no hablamos de entidades sobrenaturales con cuchillas por dedos, ni de muñecos de ventrílocuo con esmoquin y pajarita roja, sino de alguien de carne y hueso que secuestra niños para posteriormente acabar con sus vidas asfixiándolos con sus propias camisetas.

Puede que Susurran tu nombre (así se titula en España) no sea terror puro y duro, pero la película de Netflix saca a relucir sus mejores cartas cuando se deja llevar por esa atmósfera malrollera –una mano enguantada colándose por el bocacartas, el estado en el que aparecen los peques desaparecidos, las cintas de casete con voz susurrante interceptadas por la policía o la primera aparición de la amiga imaginaria del chaval en el viaje en coche–, todo ello acompañado de una fotografía grisácea y desaturada de Peter Deming (Mulholland Drive) y un score turbio de Colin Stetson (Hereditary). Si hasta el protagonista comete el error fundacional del género: mudarse con su hijo, tras enviudar, a la ciudad donde creció, con el agravante añadido de ser el hijo del policía que encerró al Hombre de los Susurros en su día (¿qué podría salir mal?).
James Ashcroft, que ya nos ha demostrado que se mueve como pez en el agua a la hora de crear situaciones opresivas gracias a Atrapados en la oscuridad (con aquel macabro secuestro a manos de vagabundos) o La ley de Jenny Pen (con John Lithgow y sus dichosos muñequitos), dirige aquí un libreto firmado por dos pesos pesados del susto como son Chase Palmer (It) y Ben Jacoby (La primera profecía), y esto explica perfectamente por qué los mimbres del terror funcionan infinitamente mejor que su vertiente policiaca, muy deudora, pero a años luz, de tótems como Zodiac, Se7en o El silencio de los corderos.

Porque este drama padre-hijo cargado de daddy issues y traumitas cae en una resolución que se ve venir a leguas: si el Hombre de los Susurros está encerrado, ¿quién está siguiendo su mismo patrón de secuestros y asesinatos? ¿Un imitador? ¿Un cómplice que se fue de rositas? Las opciones son tan limitadas –sota, caballo y rey– como para que el espectador vaya varios pasos por delante de la policía que lleva el caso.

Al menos el reparto sí que nos deja unas cuantas sorpresas, porque a lo largo de las casi dos horas de metraje, al plantel protagonista de lujo, desaprovechado en unos personajes con poca enjundia, formado por nuestro oficinista favorito de Lumon Industries, Adam Scott, que parece haberle cogido el gustillo a sufrir como escritor (es su segundo papel de juntaletras atormentado este año tras Hokum); Robert De Niro (Los asesinos de la luna) como un policía jubilado y distanciado de su hijo que debe volver al ruedo para enfrentarse a los fantasmas del mayor caso de su vida (y que ni siquiera conoce a su nieto de ocho años secuestrado); y Michelle Monaghan (Mono malo) como la detective, se van sumando poco a poco caras conocidas que entran con ganas de darlo todo en sus escasos minutos en pantalla, como Michael Keaton (Bitelchús), Hamish Linklater (Gen V) y Owen Teague (El reino del planeta de los simios).

En tu mano está dejar la puerta entreabierta para escuchar al que susurra y abrirle la ventana a un pasatiempo de usar y tirar producido por (revisamos notas y, en efecto, nos sigue sorprendiendo) los hermanos Russo. O quizá sea mejor hacer caso al poemilla, echar el doble cerrojo y hacer oídos sordos. Tampoco es que vayas a arrepentirte.
«SUSURRAN TU NOMBRE», YA EN NETFLIX.



Marta Medina
Directora de mundoCine. Graduada en Estudios Ingleses por la Universidad de Sevilla (US) y con un nivel C2 de inglés. Tomatometer-Approved Critic y miembro del Círculo de Profesionales de las Series Españolas. Amante del cine y seguidora de la temporada de premios y festivales de cine. Ha cubierto festivales de cine como el de Sundance, San Sebastián y Sevilla, y eventos como la San Diego Comic-Con Málaga, además de entrevistar a personalidades como el oscarizado Gints Zilbalodis. En 2024, recibió el premio ASECAN a la Mejor Labor Informativa sobre Cine.
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