Crítica de ‘Zeta’: Contraespionaje y ambición en un thriller marca España.

Existe un tipo de cine que, por su nivel de producción e idiosincrasia, se encasilla con asiduidad fuera de nuestras fronteras. Uno de historias arraigadas a algunas de las mejores obras de Alfred Hitchcock, como 39 escalones (1935), Enviado especial (1940) o, la cumbre entre todas ellas, Con la muerte en los talones (1959). Sin ninguna de estas no se entenderían sagas de espionaje, acción y suspense alrededor de todo el mundo como Misión: Imposible o Jason Bourne, que han llevado a sus protagonistas y espectadores a las situaciones extremas más inverosímiles en cualquier rincón de la Tierra.
Es por ello –y por la ambición de la producción de Zeta– que nuestro cine está de enhorabuena por el estreno de la nueva película de Dani de la Torre tras su incursión en las series de distinguida factura como La unidad y, más recientemente, Marbella, ambas junto al guionista y productor Alberto Marini y originales de Movistar Plus+.
En este nuevo proyecto, que llega exclusivamente a plataformas a través de Prime Video, el director gallego abandona el terrorismo islámico y la corrupción, el narcotráfico y las bandas criminales en la Costa del Sol para introducirse de lleno en una historia de contraespionaje, escrita junto a Jordi Vallejo (No matarás) y otro de los adalides del género en nuestro país: Oriol Paulo (La última noche en Tremor).

Zeta no rehúye el abecé de este tipo de género desde su comienzo. El prólogo presenta, a través de un ejercicio de montaje alterno, las secuencias de asesinato a cuatro grandes cargos relacionados con las embajadas españolas en diferentes puntos del mundo. Tras esta declaración de intenciones, se desvela que las víctimas son altos rangos de la inteligencia española que habían adquirido nuevas identidades fuera del país para su protección.
El impactante prólogo da paso a la introspectiva presentación del personaje homónimo de la película, Zeta, interpretado por Mario Casas, un agente del CNI que se encuentra en período de baja, mientras cuida a su viuda y enferma madre en Galicia. Pese a las primeras negativas, Iago es la mejor baza de la inteligencia nacional para encontrar a un quinto miembro del grupo que participó en una operación de alto riesgo en Colombia hace 35 años, y que, ahora, se encuentra en peligro y en paradero desconocido.

El nivel de producción de Zeta es una de las bazas más fuertes de la película. Su propio director, Dani de la Torre, a la cuestión de por qué la película no ha tenido lanzamiento en salas, ha reconocido que, sin el apoyo en la producción de Prime Video, el proyecto no hubiera tenido la oportunidad de ver la luz.
La producción trasladó su rodaje a localizaciones reales en Río de Janeiro, Tallín y España. La dificultad logística y la complejidad de trabajar con equipos de distintos países se ve compensada con creces por la plausibilidad que aportan los escenarios físicos a la acción, contra la opción, más habitual hoy en día, del croma. En este sentido, la filmación de las escenas de persecución en coches y motos por los rincones de estas localizaciones se encuentran entre las grandes virtudes de la película. También se agradecen los efectos prácticos frente al CGI, algo marca de la casa y sello de identidad de De la Torre.

El guion, escrito a 6 manos, es profundamente formulaico y se sustenta en todas y cada una de las herramientas habituales del género, como giros continuos, cambios en el punto de vista para ocultar la información que manejan cada uno de los personajes y, seguramente usados más de lo necesario, flashbacks para ir encajando todas las piezas del puzle.
Porque Zeta, pese a lo que puedan prometer las diferentes acciones promocionales, es una película de espías más que una de acción. Hay dosis de ella, por supuesto, pero la baza se centra más en el juego de marionetas que son los protagonistas por partes de las instituciones de inteligencia de cada país que de una demostración física de acción y coreografía al estilo del universo Tyler Rake, protagonizada por Chris Hemsworth.

Es, precisamente, en la elección del punto de vista donde se enmarca una de las mejores escenas de la película: un interrogatorio al más alto nivel de clasificación, donde Luis Zahera y Mario Casas están en diferentes rascacielos y niveles, mientras se compenetran en la distancia, a través de su equipo, para intentar salir airosos de una situación delicada. La pericia en el montaje y el buen hacer, sobre todo del ganador del Goya por As Bestas en un rol que parece escrito pensando en él, alcanzan el mayor pico de atención sobre la trama de toda la película.
Casas, que sigue sumando letras al abecedario tras el Hache de A 3 metros sobre el cielo (2010) y uno de sus mejores personajes hasta la fecha, el N de Escape, dirigida por Rodrigo Cortés, muestra solvencia en un personaje introvertido, el que menos información dispone de todos cuantos aparecen y del que, en un principio, tampoco se describe demasiado. Se echa de menos más espectáculo de acción física y funambulismo, al más puro estilo lancasteriano, por el contexto, la potencialidad interpretativa y porte del actor, pero el registro se acerca más a la introspección y el drama personal.
Una de las sorpresas, por los registros, matices y dualidad que presenta en la película, es la actuación de Mariela Garriga, a la que conocemos por aparecer en la penúltima película de la franquicia de Tom Cruise, Misión: Imposible – Sentencia mortal. Parte Uno. Garriga esconde bien sus cartas, pero tiene una química con Casas que no terminan de explotar.

A Dani de la Torre hay que otorgarle un sentido de la espectacularidad y la ambición logística en pro del entretenimiento, algo que no es demasiado habitual en nuestro cine. Zeta es una película disfrutable y de ambiciosa factura, con dos de los mejores actores de nuestro país, aunque cabría esperar mayor originalidad a la hora de abordar el guion y alejarse de tópicos ajados, teniendo en cuenta quiénes estaban a cargo de su escritura.
«ZETA», ESTRENO MAÑANA EN PRIME VIDEO.



Jesús Casas
Curioso cultural y ávido consumidor de cine clásico. Ha cubierto el Festival de Cannes 2026 como prensa acreditada para mundoCine y ha entrevistado a personalidades de la talla de Rodrigo Sorogoyen, Rodrigo Cortés, Álvaro Cervantes, Alba Flores o Sam Reid. También ha cubierto eventos desde la Academia de Cine y galas de premios como las Medallas CEC y los Días de Cine.
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