El primer jugador profesional de hockey abiertamente gay duda que ‘Heated Rivalry’ inspire a otros a salir del armario: «Podría tener el efecto contrario».
Esperanza vs realidad.

El fenómeno Heated Rivalry sigue creciendo en redes sociales a golpe de clips virales que poco o nada tienen que ver con el hockey. Pero una de las voces más críticas proviene, precisamente, de alguien que conoce el terreno desde dentro: Brock McGillis, el primer jugador profesional de hockey que salió públicamente del armario.
McGillis, de 42 años y retirado, considera que difícilmente provocará el efecto emancipador dentro del hockey masculino que muchos le atribuyen: «Nadie va a decir: “Ahora que Heated Rivalry se ha estrenado, estoy listo para salir del armario”», declaró a PinkNews. «Eso no está pasando. De hecho, probablemente tenga el efecto contrario en un jugador que esté planteándose hacerlo».
El exjugador insiste en que no se trata de una cruzada personal contra la serie. Al contrario: asegura que la disfruta como espectador. No obstante, su experiencia le impide compartir el optimismo generalizado: «No creo que muchos compañeros de hockey la vayan a ver. Y no creo que, si la ven, hablen de ella de forma positiva».
En ese sentido, McGillis rechaza frontalmente las declaraciones de Sean Avery, exjugador de los New York Rangers, quien sugirió que Heated Rivalry podría ayudar a otros jugadores a salir del armario. «Estoy totalmente en desacuerdo», afirmó McGillis. «Solo está intentando llamar la atención de la prensa».

Desde el otro lado del relato, tanto los protagonistas como el creador de la serie mantienen la esperanza de que esa representación tenga algún tipo de efecto transformador. Hudson Williams y Connor Storrie, junto a Jacob Tierney, han defendido públicamente el valor de mostrar una historia queer en un entorno dominado por la exigencia de perfección y masculinidad. «Hay una representación de un personaje queer con el que mucha gente se identifica», explicaba Williams en una entrevista para Forbes, «ya sea porque se sienten como él o porque sienten que lo conocen».

Pero para McGillis, que jugó al hockey profesional durante una década mientras ocultaba su homosexualidad, esa representación choca con la realidad: «El primer episodio me provocó un ataque de pánico. Salí con un chico durante tres años sin que nadie en mi vida lo supiera. Teníamos incluso un alias en su teléfono por si alguien lo veía».
Aunque describe a los jugadores de hockey como «gente realmente buena», McGillis no esquiva el problema estructural que atraviesa el deporte, desde las categorías inferiores hasta la élite: «El lenguaje, los comportamientos y las actitudes en los vestuarios son, a veces, homófobos. Y eso empieza muy pronto y se prolonga durante toda la vida». En ese entorno, explica, uno acaba interiorizando la idea de que salir del armario implica perderlo todo: «Estás programado para sentir que todo el mundo te odiará y que perderás tu carrera».
Ni siquiera los precedentes han tenido el efecto dominó que muchos esperaban. McGillis recuerda su propia salida del armario en 2016, así como la de Luke Prokop en 2021. Ambos aprovecharon la atención mediática con la esperanza de abrir camino a otros, pero «no provocó que otros jugadores salieran del armario».

Heated Rivalry, basada en la novela de Rachel Reid, se centra en Ilya y Shane, rivales encarnizados sobre el hielo y amantes clandestinos fuera de él. Connor Storrie, actor estadounidense de 25 años que interpretó a un personaje clave en el final de Joker: Folie à Deux, da vida a Ilya, un jugador ruso que conoce a su rival, Shane Hollander, interpretado por Hudson Williams, actor canadiense de 24 años, cuando ambos tienen 17 años. A los 18 años, ya convertidos en profesionales, inician una relación intermitente que se prolonga durante años, acompañándolos en su transición de adolescentes a hombres.
Para algunos, Heated Rivalry es un paso adelante en términos de visibilidad y representación queer en el deporte; para otros, como McGillis, no realmente.


Marta Medina
Directora de mundoCine. Graduada en Estudios Ingleses por la Universidad de Sevilla (US) y con un nivel C2 de inglés. Tomatometer-Approved Critic y miembro del Círculo de Profesionales de las Series Españolas. Amante del cine y seguidora de la temporada de premios y festivales de cine. Ha cubierto festivales de cine como el de Sundance, San Sebastián y Sevilla, y eventos como la San Diego Comic-Con Málaga, además de entrevistar a personalidades como el oscarizado Gints Zilbalodis. En 2024, recibió el premio ASECAN a la Mejor Labor Informativa sobre Cine.
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