Crítica de ‘El mal hijo’: Violencia, memoria y familia en el sólido debut en la dirección de Jaime Lorente.

El mundo rural, la infancia, las complicadas relaciones familiares, el inicio de siglo… Todos estos elementos llevan siendo en los últimos años ingredientes habituales en muchas de las propuestas que cineastas jóvenes presentan en sus primeras cintas en el panorama español. El actor Jaime Lorente (La Casa de Papel) es el último en sumarse a esta corriente con su ópera prima, El mal hijo, que se presentó como película inaugural de la sección New Directors del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
La película sigue a Rubén, un niño de once años que se ve obligado a irse a vivir con su abuela, a la que apenas conoce, tras la misteriosa desaparición de su padre. En un entorno rural donde el tiempo parece haberse detenido, el chaval aprenderá de la mano de la anciana cómo las heridas familiares se transmiten de generación en generación y luchará por sanarlas a medida que crece. La cinta es una adaptación de la novela homónima escrita por Salvador S. Molina, quien actúa también como guionista de esta película.

Lo mejor que puede decirse de este filme es que nadie diría que se trata de un director primerizo. Lorente rueda con madurez y firmeza una historia que ya puede sonar repetida, pero que dentro de las tramas sobre padres irresponsables e hijos heridos en su psique, ofrece realismo en todos sus aspectos, desde la fotografía naturalista de Elías M. Félix (Cortafuego) hasta la recreación de los espacios de principios de siglo.
Este realismo también se aprecia en las actuaciones de todo el elenco. La película se divide en dos marcadas secciones, separadas por una elipsis de varios años. En la primera parte, Abel de la Fuente, que interpreta a Rubén de niño, brilla con luz propia en un personaje que se mueve entre el miedo y la rebeldía, mostrando todo tipo de matices que evidencian el drama de haber sido privado de una infancia tranquila y feliz por la irresponsabilidad y el egoísmo de sus mayores. No debería sorprender a nadie que aparezca en las nominaciones a Mejor Actor Revelación de los próximos premios Goya.
Pese a que él sea el vehículo de la historia, el corazón de esta pertenece al personaje de Susi Sánchez (También esto pasará), que interpreta a Pascuala, la abuela de Rubén. No solo la interpretación de la actriz valenciana rebosa verdad en cada uno de sus gestos, expresiones y movimientos, sino que resulta ser el único personaje que traslada dulzura al protagonista y que, en poco tiempo, se convierte en el equilibrio de la vida de Rubén.

Esta mirada sobre el personaje se traslada también a la segunda mitad del filme, en la que, tras un salto temporal, nos encontramos con un Rubén ya adulto que sigue viviendo en el pueblo y debe cuidar de su abuela. Junto a este cambio, también se produce un ajuste en el tono de la película, que empieza a incorporar elementos propios del thriller rural, con toda una trama criminal que viene a amenazar la forma de vida de los personajes.
Este viraje confiere ritmo y tensión a la película y Lorente sabe llevarlo a buen puerto gracias a una puesta en escena cruda y sucia que se apoya en la cámara en mano y en los planos largos. No obstante, es inevitable echar de menos la calma y la cotidianeidad que destacaban en la primera hora de la cinta, donde el cineasta parece sentirse más seguro y donde sus actores brillaban especialmente.

Con todo, Lorente logra que este cambio no se sienta forzado ni fuera de lugar, sino que complementa de gran manera los traumas generacionales presentados, el dolor de una zona rural abandonada por sus responsables y la necesidad de salir adelante pase lo que pase, aunque sea solo. Con su primera película, el director logra un drama tan crudo como cercano y obliga a estar muy atentos a su futuro tras la cámara.
«EL MAL HIJO», ESTRENO EN CINES.


Sigue leyendo...

El palmarés de la Seminci 2026: ‘Dao’, de Alain Gomis, se lleva la Espiga de Oro con la historia de una boda en Francia y un funeral en Guinea-Bisáu.

El Festival de Sevilla 2026 pone a la venta sus entradas, y estas son las 15 películas que no te puedes perder, de la Palma de Oro ‘Fjord’ a la Carmen más animada.

Crítica de ‘Matar a un oso’: Los hermanos Sánchez-Cabezudo reescriben las reglas del thriller español con una historia que va mucho más allá del crimen.

Crítica de ‘Wildwood: El bosque salvaje’: La película del año se construye como una obra atemporal que habla tanto de la artesanía en sí como de sus propios temas.

Thierry Frémaux recibirá el Giraldillo de Honor en el Festival de Sevilla 2026.

Sandra Sánchez, cuya historia llega al cine con ‘Karateka’: «La mente te dice que no mucho antes de lo que de verdad el cuerpo puede soportar».

Crítica de ‘Karateka’: El admirable blockbuster sobre una Indiana Jones de Talavera de la Reina.

Javier Giner, director de ‘Esta soledad’: «'Yo, adicto' era yo en un festival de música; 'Esta soledad' soy yo un domingo en casa».

Crítica de ‘Esta soledad’: Una relación desde sus ausencias.
![Crítica de ‘Cartas de Estado’ (‘Yellow Letters’) [71Seminci]: Precisa disección de la represión política como dinamita familiar.](/uploads/2026/10/cartas-del-estado-yellow-letters-2026-critica.webp)

![Crítica de ‘Naza’ [74SSIFF]: Los sistemas del horror israelí destapados en el documental más importante del año.](/uploads/2026/10/naza_2026_critica.webp)
![Crítica de ‘El mal padre’ [74SSIFF]: La familia española, un campo de batalla.](/uploads/2026/09/el_mal_padre_2026_critica.webp)
